El 21 de abril, Cuauhtémoc Cárdenas tomó la presidencia honoraria de la Comisión Consultiva de Petróleos Mexicanos (PEMEX) y, al concluir la primera sesión, señaló sin rodeos dos fallas que la empresa arrastra desde hace años: el manejo del coque y la quema de gas. No como diagnóstico académico. Como agenda de trabajo.
Coque acumulado y refinerías sin modernizar
El incendio en la refinería de Dos Bocas encendió una alarma que ya existía en los números. El exceso de coque —subproducto del proceso de refinación— se acumuló sin un destino claro y terminó ardiendo. Cárdenas apuntó directamente a ese nudo: las refinerías deben modernizarse para darle salida a ese material en lugar de almacenarlo hasta que se convierta en un riesgo.
No es un problema nuevo. PEMEX lo carga desde que sus refinerías quedaron tecnológicamente rezagadas frente a los estándares internacionales. La diferencia ahora es que hay una comisión con mandato explícito de emitir recomendaciones, y su primer presidente honorario ya trazó por dónde empezar.
Cuauhtémoc Cárdenas ve dos problemas en PEMEX: el gas que se quema en el mar
El segundo punto que Cuauhtémoc Cárdenas ve como dos problemas en PEMEX toca las zonas marinas, donde la quema de gas sigue siendo práctica cotidiana. El propio plan estratégico de la empresa fijó como meta cero quema rutinaria para 2030, pero la distancia entre ese compromiso escrito y lo que sucede en las plataformas sigue siendo visible desde satélite.
Cárdenas no dejó el tema en cifras: lo marcó como urgente. Detener esa quema no es solo una decisión ambiental; es también una pérdida de recurso que podría aprovecharse o, al menos, no destruirse.
De empresa petrolera a entidad energética
Víctor Rodríguez Padilla, especialista en energía y miembro de la comisión, integra un grupo de expertos en los ámbitos energético, académico y jurídico convocados para darle sustancia técnica a las sesiones. La comisión, creada mediante acuerdo del 18 de marzo de 2026, se reunirá al menos tres veces al año.
La dirección que trazó Cárdenas en esa primera sesión apunta más lejos que las dos fallas inmediatas. Propuso que la comisión diseñe un programa capaz de redefinir el papel de PEMEX: pasar de ser una empresa que extrae y refina petróleo a convertirse en una entidad energética que opere dentro de los límites que el cambio climático ya impone.
Soberanía como punto de partida, no como argumento de cierre
Cárdenas subrayó que PEMEX representa el rescate de la soberanía nacional y un pilar en la industrialización del país. Ese argumento no es nuevo en su trayectoria —lleva décadas ligado a la defensa del petróleo como recurso del Estado— pero esta vez lo usó como punto de partida para justificar la transformación, no para blindar el statu quo.
La comisión tiene por delante sesiones con expertos, documentos técnicos y recomendaciones que PEMEX puede aceptar o ignorar. Lo que queda claro desde la primera reunión es que el diagnóstico ya está sobre la mesa: coque sin destino, gas que se quema y una empresa que necesita redefinirse antes de que el petróleo deje de ser el centro.
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