Un agente de migración de Estados Unidos disparó y mató la mañana del martes 7 de julio de 2026 a Lorenzo Salgado Araujo, un mexicano de 52 años con más de tres décadas radicando en Houston, Texas. El hecho ocurrió alrededor de las 6:50 de la mañana en el vecindario de Magnolia Park, en el este de la ciudad, cuando agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) intentaron detener su vehículo como parte de lo que la agencia describió como un “operativo de aplicación selectiva”. El caso desató protestas, exigencias de una investigación independiente y una respuesta diplomática del gobierno mexicano.
Versión de las autoridades federales
De acuerdo con el comunicado difundido por el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), del cual depende ICE, los agentes intentaban realizar una parada vehicular en la cuadra 6800 de la calle Canal cuando Salgado Araujo habría intentado huir. La dependencia sostuvo que el conductor embistió una unidad oficial, ignoró indicaciones verbales y utilizó su vehículo para intentar atropellar a uno de los oficiales, quien respondió disparando en defensa propia. Según esa misma versión, Salgado Araujo recibió un impacto de bala en el abdomen y fue trasladado con maniobras de reanimación al Hospital Ben Taub, donde fue declarado muerto horas después. El FBI confirmó que investiga un presunto ataque contra un agente federal, mientras que la Oficina del Inspector General del DHS encabeza la indagatoria sobre el uso de la fuerza letal.
La versión de la familia y los cuestionamientos
Familiares de Salgado Araujo rechazaron la narrativa oficial. Su hijo mayor, Ronaldo Salgado, relató en una conferencia de prensa que su padre se dedicaba desde hacía casi 35 años a la construcción en Houston y que esa mañana recorría el vecindario de Magnolia Park para recoger a los trabajadores de su cuadrilla antes de dirigirse a una obra. Según el testimonio familiar, Salgado Araujo no tenía antecedentes penales, había costeado la educación universitaria de sus tres hijos y, en el último año y medio, había reunido documentos, cartas de empleadores y pruebas biométricas para tramitar un permiso de trabajo con la intención de regularizar su estatus migratorio.
El hijo del fallecido pidió que se le recuerde como un padre y esposo dedicado, y no únicamente como una víctima más de la aplicación migratoria. Otros familiares que viajaban con él, así como testigos del vecindario, grabaron videos del momento posterior al tiroteo que circularon en redes sociales y que muestran a Salgado Araujo herido en el suelo pidiendo ayuda.
Reacciones políticas y llamados a una investigación independiente
El caso provocó una ola de reacciones entre legisladores locales y organizaciones de derechos civiles. Representantes federales por Texas, entre ellos Sylvia Garcia y Christian Menefee, exigieron que se preserve y haga pública toda la evidencia disponible, incluidas eventuales grabaciones de cámaras corporales. La organización LULAC (Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos) ofreció una recompensa por videos del incidente y comparó el caso con otros episodios recientes de uso de fuerza letal por parte de agencias de migración en distintas ciudades del país.
El Departamento de Policía de Houston aclaró que no cuenta con jurisdicción para investigar de manera independiente a una agencia federal, lo que dejó la indagatoria en manos del FBI y del Inspector General del DHS, situación que activistas y familiares consideran insuficiente para garantizar transparencia.
La respuesta del gobierno de México
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó públicamente el fallecimiento de Salgado Araujo y anunció que su gobierno prepara medidas legales contra Estados Unidos, más allá de las notas diplomáticas ya presentadas y de las gestiones ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La mandataria calificó el caso como una muestra más de violencia contra connacionales cuya única falta, dijo, es carecer de documentos migratorios pese a estar empleados por compañías estadounidenses.
El uso excesivo de la fuerza
El caso de Salgado Araujo se suma a una serie de incidentes recientes en los que agentes de inmigración han hecho uso de armas de fuego durante operativos de detención en distintas ciudades de Estados Unidos, episodios que han intensificado el escrutinio público sobre los protocolos de actuación de ICE y sobre la falta de mecanismos de supervisión civil independientes para esta agencia federal.
Mientras las investigaciones federales continúan y la familia exige respuestas, el vecindario de Magnolia Park, histórico bastión de la comunidad mexicoamericana en Houston, se ha convertido en punto de reunión para vigilias, mantas y demandas de justicia. El desenlace del caso podría depender en buena medida de la eventual divulgación de videos y evidencia material que, hasta el momento, permanece bajo resguardo de las autoridades federales.
