El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025 implicaría el fin del ‘sueño americano’ para millones de migrantes que han logrado cruzar la frontera e instalarse en Estados Unidos sin regularizar su estancia, y para quienes han emprendido o pretenden realizar esa odisea.
El ganador de la elección del 5 de noviembre ha prometido tomar medidas drásticas en su segundo periodo presidencial, como la mayor deportación de inmigrantes en la historia del país y nuevos aranceles de hasta 25 por ciento a todos los productos importados, entre otras medidas que hablan de su particular animadversión hacia México.
De hecho, los temas de migración y comercio son ahora prioridad en la agenda de la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien ya tuvo su primer contacto vía telefónica con el mandatario electo, el jueves 7 de noviembre, como cortesía, a 48 horas de su victoria electoral, y pese al interés de Trump de hablar de la frontera común, ella le pidió esperar, pues “ya habrá tiempo”.
El Centro de Investigaciones Pew calcula que en territorio estadunidense residen 11.9 millones de migrantes irregulares, de los cuales 4.1 millones son mexicanos, esto es, una tercera parte, y California y Texas albergan 2.8 millones de connacionales en peligro de ser deportados por autoridades estadunidenses.
Todo contra los migrantes
La organización calcula que en suelo estadunidense residen 11.9 millones de migrantes irregulares, de los cuales 4.1 millones son mexicanos, esto es, una tercera parte, y California y Texas albergan 2.8 millones de connacionales en peligro de ser capturados por las redadas que realice el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por su sigla en inglés).
Analistas prevén que los planes de deportación masiva y la restauración del programa ‘Permanecer en México’ ocasionarán fuertes presiones en ciudades fronterizas como Tijuana y Ciudad Juárez, que entre 2017 y 2021 enfrentaron crisis humanitarias por la acumulación de migrantes. “Los enviaremos de vuelta lo antes posible”, afirmaba Trump en sus mítines de campaña.
Aún se recuerda su proyecto de muro fronterizo con México que inició en su primer mandato, y ahora el presidente electo no descarta “utilizar el ejército” y abrir nuevos campos de detención para llevar a cabo estas expulsiones.
Un día antes de la elección, Trump amenazó con imponer aranceles del 25 por ciento a México si no frena la entrada de migrantes en la frontera, que calificó de “embestida” de “criminales” y “drogas”, y ha sugerido que calificaría a los cárteles como organizaciones terroristas y recurrir al uso de la fuerza militar en su contra, incluso dentro de México. Dijo que se informaría a Claudia Sheinbaum “desde el primer día o antes que si no detienen esta embestida de criminales y drogas que entran en nuestro país”.
De acuerdo con el diario The Washington Post, el presidente electo ha empezado a dar forma a los decretos que firmará en su primer día en el poder, incluido uno sobre la migración para “cerrar” la frontera con México que abarca más de tres mil kilómetros.
Por lo pronto, en Arizona, 62 por ciento de los votantes en ese estado avaló permitir que la policía local arreste a migrantes sospechosos de ingresar de forma irregular sin documentos desde México, con lo que regresará a la época, dos décadas atrás, del ‘caza-migrantes’: el alguacil Joe Arpaio.
Se trata de una medida conocida ya en ese estado, pero que invade facultades exclusivas del gobierno federal sobre la aplicación de la ley migratoria y que, también, ha sido impulsada por legisladores republicanos en estados como Texas, Iowa y Oklahoma, pero frenada por los tribunales.

