Salmonela en el Hospital General de México. Un brote de gastroenteritis infecciosa aguda por Salmonella dejó al corte del 3 de septiembre de 2026 a 135 médicos residentes y de alta especialidad afectados, de los cuales 41 permanecían hospitalizados, en el Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga”, ubicado en la alcaldía Cuauhtémoc de la capital del país. La Secretaría de Salud (@SSalud_mx en X) confirmó la detección de la bacteria mediante estudios de laboratorio y señaló que todos los internados se encuentran estables, aunque la investigación sobre el origen continúa abierta.
La afectación por el brote
El episodio afectó exclusivamente a médicos en formación: residentes y especialistas de alta especialidad de un hospital que alberga entre 1.150 y 1.194 médicos en estas condiciones, lo que implica que cerca del 10 o 12 por ciento de esa población fue contagiada. La mayoría de los afectados, unas 131 personas, está adscrita a la Universidad Nacional Autónoma de México, cuya Facultad de Medicina habilitó canales telefónicos y de correo electrónico para dar apoyo a sus estudiantes.
El titular de la Secretaría de Salud, David Kershenobich, indicó ante los medios que se registraron 141 residentes con diarrea y 41 con deshidratación, y negó la existencia de pacientes graves o en terapia intensiva. También precisó que en dos casos los laboratorios identificaron una coinfección por Escherichia coli enterotoxigénica (ETEC), bacteria que produce toxinas causantes de diarrea acuosa, conocida como “diarrea del viajero”.
La principal sospecha epidemiológica recae en los alimentos del comedor subrogado que atiende de manera exclusiva a los residentes, no en el comedor central que sirve a pacientes y a alrededor de 6.800 trabajadores. Kershenobich advirtió que el brote no partió del área de alimentación general del hospital, y anticipó que los resultados de los análisis de alimentos serían conocidos este viernes 4 de septiembre. La hipótesis con más fuerza, sostuvo el funcionario, apunta a huevos contaminados.
La cronología de la emergencia
Todo comenzó el 31 de agosto de 2026, cuando el hospital registró un incremento súbito de cuadros con dolor abdominal, diarrea, febrícula y vómito. Ante la evidencia, la institución y la dependencia federal suspendieron de inmediato el servicio del comedor subrogado y activaron la búsqueda activa de personas expuestas.
Para el 1 de septiembre, algunos casos se complicaron y la dirección médica destinó un área específica para la atención de los enfermos. El 3 de septiembre, mediante comunicado oficial, se confirmaron 135 casos y 41 internamientos, y las autoridades federales —el secretario de Salud, el subsecretario Eduardo Clark, el titular del CCINSHAE Carlos Hinojosa y la directora del HGM, Alma Rosa Sánchez Conejo— recorrieron las instalaciones durante la noche.
Salmonela y ETEC: el perfil clínico de los patógenos
La salmonela es una de las causas más frecuentes de brotes transmitidos por alimentos, particularmente por huevos crudos o mal cocidos, aves y lácteos. Según la referencia disponible, en adultos sanos la infección suele resolverse en cuatro a siete días, aunque la deshidratación puede requerir hospitalización. La coinfección con ETEC sugiere, de acuerdo con los primeros análisis, una posible contaminación fecal-oral o fallas en múltiples puntos de la cadena alimentaria.
Las autoridades subrayaron que no existe evidencia de transmisión a pacientes hospitalizados ni al resto del personal del hospital: el comedor central operó con normalidad durante todo el episodio.
Un contrato millonario bajo la lupa
El comedor de residentes es operado por Restaurantes Grogi, S.A. de C.V., empresa que ganó la licitación HGMEL-LPN-0876-2025, adjudicada el 28 de agosto de 2025, con vigencia del 1 de septiembre de 2025 al 31 de diciembre de 2027 y un techo presupuestal de 112.4 millones de pesos sin IVA. A ello se suman un contrato anterior con el propio HGM (2022-2024) por cerca de 79 millones de pesos y otro con el Instituto Nacional de Rehabilitación con techo de unos 220 millones, lo que suma techos máximos por más de 333 millones de pesos en instituciones federales de salud.
El contrato establece obligaciones precisas: análisis bacteriológicos aleatorios de los alimentos (el primero a los 15 días de iniciar el servicio y luego trimestrales), estudios al personal manipulador, cumplimiento de la norma de higiene NOM-251-SSA1-2009, supervisión por el Departamento de Nutrición, póliza de responsabilidad civil y la posibilidad de rescisión en caso de daños a la salud. La investigación sanitaria deberá deslindar si falló la materia prima, la manipulación, el almacenamiento o la supervisión.
Quejas previas y contraste entre discurso oficial y versión de primera línea
Dos días después de detectado el incremento de casos, un grupo de residentes envió una carta a la encargada del comedor en la que advertía cuadros de gastroenteritis desde agosto, cubiertos sucios con residuos, comida servida fría y esperas de hasta una hora. Solicitaban una evaluación sanitaria integral del servicio. Aunque esas quejas no prueban por sí solas la causa del brote, documentan deficiencias recurrentes de inocuidad y coinciden parcialmente con el hecho de que el desayuno del 31 de agosto incluyó huevo en salsa roja o chilaquiles con huevo.
En redes sociales circularon imágenes y videos de médicos atendidos en bancos o catres improvisados y versiones extraoficiales sobre supuestos pacientes en terapia intensiva, lo que generó contraste con el discurso gubernamental de estabilidad generalizada. La Secretaría de Salud desmintió esos reportes a través de sus canales oficiales en Facebook e Instagram.
Contexto: qué sigue en la investigación
Inaugurado en 1905 y considerado uno de los hospitales de referencia más grandes de América Latina, el HGM atiende principalmente a población de escasos recursos y forma a un alto volumen de residentes sujetos a guardias exigentes. Un brote de esta magnitud en el propio personal médico evidencia la vulnerabilidad de los servicios de alimentación subrogados en instituciones de salud.
Al cierre de esta edición (4 de septiembre de 2026) no se habían publicado los resultados definitivos de los análisis de alimentos. El expediente sigue abierto: la investigación determinará si procede la rescisión del contrato o sanciones administrativas, y la UNAM mantiene seguimiento de sus residentes.
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