La disparidad económica entre el norte y el sur de México aún es evidente: estados como Nuevo León, Chihuahua o Coahuila tienen niveles de desarrollo humano similares a algunos países europeos; en el sur, Oaxaca y Chiapas poseen indicadores comparables a los de Burundi o Kenia
En México apenas el 2.1 por ciento de los descendientes de hogares pobres asciende al quintil más alto, comparado con el 7.5 por ciento en Estados Unidos o más del 10 por ciento en Europa. La desigualdad de oportunidades y el estancamiento salarial, desde el 2007, demuestra el determinismo del origen social para los individuos, limitando el ascenso.
Aunque los programas de transferencia han reducido la pobreza, no abordan las raíces de la desigualdad. El Instituto Mexicano de la Competitividad subraya que el sur requiere políticas focalizadas que mejoren salud, educación y condiciones económicas; mientras que el Banco Mundial recomienda invertir en infraestructura, empleo formal y cobertura social para generar crecimiento más inclusivo.
La disparidad económica entre el norte y el sur de México aún es evidente. Mientras estados del norte, como Nuevo León, Chihuahua o Coahuila tienen niveles de desarrollo humano similares a algunos países europeos, en el sur, entidades como Oaxaca y Chiapas poseen indicadores comparables a los de Burundi o Kenia. Esa brecha define desde el ingreso promedio hasta la capacidad de consumo de los hogares.
Desde el 2024, la zona libre de la frontera norte recibe un salario mínimo de aproximadamente 419 pesos diarios (12 mil 500 mensuales), comparado con 278 pesos diarios (8 mil 300 mensuales) en el resto del país, incluido el sur. Este diferencial salarial es una ventaja directa en poder adquisitivo para los trabajadores del norte, donde los ingresos básicos alcanzan a cubrir 2.5 canastas básicas familiares, algo impensable en el sur.
Un comparativo entre Baja California y Chiapas arrojó que ambas entidades se encuentran separadas, más que geográficamente, por una enorme diferencia en movilidad social. Mientras la oportunidad de progresar de nivel socioeconómico en BJ es del 82 por ciento, el 77 por ciento de los chiapanecos nacidos en pobreza se estanca.
Por otra parte, el rezago en el acceso a tecnologías y educación superior es mucho mayor en poblaciones rurales e indígenas. Por ejemplo, solo el 4 por ciento de hogares rurales tienen Internet, mientras que en las zonas urbanas la cifra es del 62 por ciento. Esta brecha impide a amplios sectores acceder a oportunidades laborales de calidad y participar plenamente en la sociedad del conocimiento.

