Editorial Septiembre 2025
El Plan Estratégico de Pemex 2025-2035, presentado el 5 de agosto, tiene como objetivo central dar viabilidad financiera a la empresa petrolera estatal y dejar atrás, a partir de 2027, su dependencia de los apoyos de la hacienda pública.
La presidenta Claudia Sheinbaum encomendó a la secretaria de Energía, Luz Elena González, determinar un nuevo rumbo a la petrolera: una gestión eficiente, transparente y sostenible que la haga verdaderamente útil para los mexicanos.
La estrategia se articula en dos grandes ejes: financiero y productivo.
En el plano financiero, se prevé la creación de un fondo de 250 mil millones de pesos para impulsar proyectos de inversión en 2025. Este recurso se destinará tanto a iniciativas con participación privada como al pago a proveedores y contratistas. Además, se contempla reducir la deuda total de Pemex con una aportación a capital de 136.2 mil millones de pesos durante este año. Otro punto clave será simplificar la estructura administrativa: se eliminarán las subsidiarias y sus órganos de gobernanza para que todas las operaciones queden bajo la supervisión directa del Consejo de Administración.
En cuanto al eje productivo –según el director de Pemex, Víctor Rodríguez–, la meta es alcanzar una producción de 1.8 millones de barriles diarios de hidrocarburos (petróleo crudo y condensados). Para ello se busca frenar el declive de campos maduros, reactivar otros en desuso y completar el desarrollo de Trión y Zama. También se plantea elevar la producción de gas natural a cinco mil millones de pies cúbicos diarios en 2028, maximizando los campos actuales e impulsando nuevos programas con contratos mixtos.
“En los primeros diez meses del gobierno de la presidenta Sheinbaum se ha reconfigurado totalmente el sector energético hacia una profunda transformación”, afirmó Luz Elena González. El Plan, explicó, parte de la realidad de Pemex, atiende con responsabilidad los retos financieros y operativos y constituye una invitación “a construir juntos una nueva etapa en el sector energético mexicano”.
Si la empresa logra operar con eficiencia, no solo dejará atrás el círculo vicioso de pérdidas, deuda y dependencia del presupuesto federal, sino que también se convertirá en palanca del desarrollo económico nacional, garantizará el abasto de combustibles en el mercado interno y, al mismo tiempo, avanzará en la transición hacia nuevas fuentes de energía.
Por lo pronto, el gobierno ya estableció plazos para una de sus metas más ambiciosas: que para el 2027, la empresa estatal ya no recibirá aportaciones económicas del erario, pues se confía en que alcanzará su autosuficiencia financiera y mantendrá en ascenso la producción de crudo, gas natural y combustibles.
Este logro sería un paso firme hacia la autonomía energética del país, según la Presidenta: “a partir de 2027, Pemex sale solito”. Con la reforma al sector y el nuevo Plan, México tendría la oportunidad de enfrentar los retos internacionales, tecnológicos y de crecimiento de las próximas décadas. Sin embargo, aún es incierto si estas acciones alcanzarán para asegurar plenamente la soberanía en materia de energía.
José Antenor Ancona Rodríguez
CEO & Chairman
Revista Guinda
ARTÍCULO CORRESPONDIENTE A LA EDICIÓN 10 DE REVISTA GUINDA

