Por Marco Antonio Pérez Garibay
Dejar algo bueno a las nuevas generaciones es la gran condición de la política, para lograr objetivos mediante nuestra forma de actuar: Luchar por una razón apreciable y llena de convicciones naturales.
La política es un ejercicio multidisciplinario que determina grandes de la convicciones y grandes de los rasgo de quien la ejerce. Es una participación activa conectada entre la razón de sentir y la capacidad de actuar mediante ella. Todo, claro está, mediante métodos que se busque los contrapesos y la metodología perfecta para buscar nuevas posibilidades de llevar la política a lugares resquebrajados por los tiempos pasados y las malas rachas políticas. Es el precio de la historia de un país que puede cargar y está sometida la ciudadanía.
Como primer punto, “la razón”, evoca al servidor de ser coherente, participativo y con la oportunidad justa de promover la política y, lo más importante, para quién. Esto engloba a la capacidad intuitiva de poder hacer llegar su participación, con la política de intermediaria, una justa razón de luchar y promover un cambio generacional que determina un nuevo ciclo político y de pensamiento que puede cambiar el porvenir de una nación.
La razón, es una encomienda ajustada de ser recto mediante la política y las posibilidades que se puede llegar con ella. Pensar en el cambio justo que se puede dar con ella. Los perfiles que se van dando para dar justa razón a un proyecto a largo plazo. El unir personal capacitado y con las mismas convicciones de un movimiento.
Por otra parte, “el sentir” es la gran capacidad humana de interacción que va conectada con la política. El cómo puede , a través de ella, promover un justo peso para la ciudadanía y , en el mejor de los casos, velar por los interese de la nación o un determinado espacio que está gobernado democráticamente.
El sentir, es una convicción que el ser humano la adapta al aporte que puede hacer para un cambio justo y razonable.
Por último, “la capacidad de actuar” es la oportunidad de quién la ejerce y con la intensidad con la cual se plantean los respectivos problemas sociales, económicos, políticos y generacionales que afectan de manera progresiva el vivir diario. A fin de poner su participación activa en la aplicación total de todos los recurso que sean necesarios para la solución de problemas arraigados por el tiempo, distancia y posición geográfica.
El actuar es ver los cambios en un plazo corto y con muchas posibilidades de dejar algo bueno a las nuevas generaciones que crecen con sedimentos de viejos tratos y políticos. Es la gran condición de poder lograr objetivos mediante nuestra forma de actuar. Luchar por una razón apreciable y llena de convicciones naturales que engloban ampliar un panorama. Es proveer y girar un punto de quiebre a nuevas oportunidades de crecer.
La política, sin duda, lo es todo para mí. Es mi posibilidad de dar lo mejor de cada uno. Es la mayor fortaleza que se crea y trabaja cada día.
Lo mejor, está por venir…
- Artículo correspondiente a Revista Guinda número 5

