Editorial Noviembre 2025
por José Antenor Ancona Rodríguez
La comparecencia del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, ante el Senado, combinada con su reunión privada de trabajo con la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la Cámara de Diputados, trasciende la mera rendición de cuentas. Este ejercicio dual se ha constituido en la validación política e institucional del modelo de seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Demuestra que la Estrategia Nacional se maneja con transparencia y resultados comprobables, manteniendo el principio rector de Inteligencia para desarticular y Justicia Social como fin. Harfuch se consolida como el ejecutor estratégico, garantizando la coherencia entre la visión presidencial y la acción operativa.
La estrategia rompe con los modelos fallidos del pasado al atacar las estructuras financieras y políticas que sostienen la impunidad. La ofensiva es un acto de voluntad política que prioriza la Inteligencia Estructural sobre la reacción superficial. El combate al robo de hidrocarburos (huachicol) es el ejemplo más claro: desmantelar estas redes es una batalla contra la corrupción y el tráfico de influencias del viejo régimen, cortando una fuente vital de financiamiento al crimen organizado.
De igual forma, la lucha contra la extorsión, uno de los delitos más lacerantes y fragmentados, se refuerza con propuestas de una Ley General de Extorsión, dotando al Estado de los instrumentos legales para defender a la base social productiva. Los resultados son medibles: el homicidio doloso se redujo 32% en un año, producto directo de la disciplina táctica y la coordinación absoluta entre las fuerzas federales.
En el plano geopolítico, la Estrategia Nacional opera bajo los principios de soberanía y corresponsabilidad. La cooperación con EE. UU. en el combate al tráfico de fentanilo y armas se da bajo la directriz inamovible de la presidenta: colaboración sí, pero sin injerencia y con la agenda definida por México. Se demuestra eficiencia operativa con aseguramientos históricos de drogas, mientras se exige a nuestro socio que frene el tráfico de armas y la demanda en su territorio.
Finalmente, el eje rector y factor diferencial de la 4T es la Justicia Social. La presidenta reitera que la seguridad no se alcanza solo con el uso de la fuerza, sino atacando la raíz de la desigualdad. La atención a las causas —a través de programas comunitarios, empleo y cultura— es la inversión política más importante y la medida estratégica de largo plazo. Este pilar ideológico transforma la política de seguridad en una estrategia de paz duradera, arrebatando a las juventudes de las filas del crimen.
El timón estratégico es de la presidenta Sheinbaum; el secretario Harfuch ha demostrado una ejecución con resultados a un año del comienzo del Segundo Piso de la 4T. La seguridad es una responsabilidad del Estado que se cumple con hechos. El modelo de Inteligencia y Ley para desarticular, combinado con la Justicia Social como destino final, es la ruta consolidada que avala la transformación de la seguridad pública.
Harfuch está en el ánimo del colectivo social, en las confianzas de la presidenta, en el respeto de sus compañeros de partido y en el reto de los adversarios.
José Antenor Ancona Rodríguez
CEO & CHAIRMAN
REVISTA GUINDA

