Para Claudia Sheunbaum, el ‘nearshoring’ es, más allá de una oportunidad económica, una plataforma para el desarrollo regional igualitario y el camino hacia un modelo productivo más resistente y sostenible
En el complejo panorama económico global, México se ha convertido en un aliado mercantil estratégico. El ‘nearshoring’ figura entre las apuestas más sólidas de la Presidenta Claudia Sheinbaum, quien busca capitalizar esta tendencia para posicionar al país como un punto toral en las cadenas de suministro internacionales.
A principios de este año, la mandataria federal presentó el ‘Plan México’, una ambiciosa propuesta orientada a atraer inversión extranjera directa, fortalecer la infraestructura nacional y consolidar al país como un destino preferente para la relocalización de industrias. Para ella, el ‘nearshoring’ es, más allá de una oportunidad económica, una plataforma para el desarrollo regional igualitario y el camino hacia un modelo productivo más resistente y sostenible.
Aunque el ‘nearshoring’ no es nuevo en el país, pues comenzó en la década de los 80, cobró fuerza a partir del 2015, impulsado por una combinación de factores estratégicos y económicos.
La firma del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que sustituyó al TLCAN, fortaleció los lazos comerciales y constituyó un marco legal más sólido para las inversiones. Asimismo, la proximidad geográfica con Estados Unidos, el principal consumidor global, y una mano de obra competitiva terminaron de posicionar al país como un destino atractivo para la relocalización de operaciones industriales.
Multinacionales como ‘General Electric’, ‘Ford’ y ‘Microsoft’ comenzaron a trasladar parte de sus cadenas de suministro al país, buscando hacerlas más eficientes y reducir los costos de la logística.
Luego de la pandemia por el Covid-19, los ‘cuellos de botella’ en las cadenas de suministro globales, los elevados costos de los energéticos en Europa y las tensiones entre China y Estados Unidos, encendieron las alarmas comerciales internacionales. Asia dejó de ser sinónimo de manufactura barata. En ese contexto, México comenzó a destacar como un aliado estratégico para el mercado estadounidense y consorcios extranjeros que buscaban estabilidad y tiempos de entrega más breves.
Esto dio como resultado el aumento de la ocupación de parques industriales y en un crecimiento sostenido de la inversión extranjera directa en sectores clave como el automotriz, electrónico y de manufactura avanzada.
Para el 2023, de acuerdo con la Secretaría de Economía, México captó más de 36 mil millones de dólares en inversión extranjera directa (IED), gran parte relacionada con el ‘nearshoring’. Nuevo León, Chihuahua, Coahuila y Guanajuato fueron los principales beneficiados. Desde entonces, Monterrey se posicionó como una de las ciudades más atractivas para instalar nuevos centros logísticos e industriales, ejemplo de ello son empresas como ‘Tesla’, ‘Amazon’, ‘Foxconn’ y ‘KIA’. A finales de ese año, la tasa de disponibilidad de naves industriales en el norte del país era inferior al dos por ciento, una de las más bajas en América.
DESAFÍOS DEL ‘NEARSHORING’ EN MÉXICO
La falta de infraestructura moderna, la inseguridad en ciertas regiones, la inestabilidad regulatoria y la escasez de mano de obra calificada son factores que pueden frenar el ‘nearshoring’
Para México, la tendencia por el ‘nearshoring’ representa una oportunidad única para revitalizar su aparato productivo y reforzar su vínculo económico con Estados Unidos, pero ¿la nación realmente está preparada para capitalizarla?
Como no todo lo que brilla es oro; algunos analistas advierten que el país corre el riesgo de quedarse ‘corto’ ante las expectativas extranjeras si no se resuelven los obstáculos estructurales. La falta de infraestructura moderna, la inseguridad en ciertas regiones, la inestabilidad regulatoria y la escasez de mano de obra calificada son factores que pueden frenar el ‘nearshoring’.
Muchos estados carecen de conectividad logística eficiente, redes ferroviarias modernas, puertos funcionales y un suministro energético confiable.
Además, el déficit de talento especializado es una preocupación creciente. Si bien México tiene una vasta población joven, la formación técnica y universitaria no siempre responde a las necesidades del sector industrial más avanzado y moderno. Ingenieros, técnicos especializados, operadores bilingües y personal con formación en automatización e inteligencia artificial son cada vez más necesarios.
Por otra parte, el suministro de agua, particularmente en el norte del país, también es un factor crítico. Proyectos como la planta de ‘Tesla’ en Santa Catarina han generado controversia por la presión hídrica extra a una zona ya afectada por la escasez.
Asimismo, problemas fundamentales como la inseguridad, la debilidad del estado de derecho, la corrupción y opacidad de los gobiernos estatales y municipales, la incertidumbre regulatoria y hasta la falta de certeza jurídica, ha llevado a empresas a claudicar en sus planes de expansión.
Aumentar inversión en educación técnica
En su más reciente reporte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) recomendó aumentar la inversión en educación técnica en el país, así como mejoras en conectividad y políticas energéticas más claras para responder a las demandas y expectativas internacionales.
Otro punto crítico es que los beneficios del ‘nearshoring’ se han concentrado en el norte del país, dejando fuera del mapa a regiones históricamente marginadas, como el Sur-Sureste. Esto podría traducirse en una desigualdad tradicional más profunda. Para prevenirlo, el gobierno debe implementar políticas de desarrollo regional equilibrado.
¿QUÉ NOS ENSEÑA EL MERCADO INTERNACIONAL?
México es un impulso exitoso a la manufactura en sectores como la electrónica y la automoción; sin embargo, la guerra arancelaria desencadenada por el presidente Trump podrían influir en las cadenas de suministro y afectar la competitividad
De acuerdo con el Foro Económico Mundial, las empresas más exitosas dejaron de reorganizar sus cadenas de suministro basándose únicamente en el costo de operatividad; ahora también consideran factores como el rendimiento, la resiliencia y la sostenibilidad.
Un informe del Foro y la consultora de gestión global Kearney, señala que las políticas innovadoras son la clave para aumentar el atractivo en la inversión.
Además de México, otros cinco países: Bangladesh, Brasil, Estados Unidos, India y Singapur, son ejemplo de la nueva generación de polos de manufactura.
Brasil ha promovido por décadas la producción industrial para diversificar su producción y reducir su dependencia a las exportaciones agrícolas. Asimismo, busca integrar a la industria a la era digital y dinamizarla.
India, por su parte, lanzó en 2020 un programa de incentivos a la industria para la venta de productos de manufactura nacional, lo que redujo las importaciones.
Bangladesh es uno de los ejemplos más sólidos de crecimiento, pues en los últimos 20 años logró reducir la mitad de su pobreza, pasando de depender del yute y la agricultura, a ser una potencia en las cadenas de suministro mundiales en la rama textil; asimismo, fortaleció su infraestructura para crear una red de vías navegables y puertos.
Estados Unidos redujo, desde 1997, su número de empresas y plantas de fabricación, en un 25 por ciento; sin embargo, dio prioridad a la reinversión en manufactura avanzada: las industrias de componentes de baterías, equipos de energía eólica y vehículos electrónicos se traducen en un capital de miles de millones de dólares.
Singapur se ha beneficiado de su ubicación privilegiada y actualmente es el quinto exportador global de productos de alta tecnología. Para el 2030 proyecta aumentar su producción manufacturera en un 50 por ciento, apostándole a la transformación física y digital e incluyendo tecnologías como la Inteligencia Artificial y la robótica.
Al respecto, México es un impulso exitoso a la manufactura en sectores como la electrónica y la automoción; sin embargo, la guerra arancelaria desencadenada por el presidente Trump podrían influir en las cadenas de suministro y afectar la competitividad.
¿Quiénes saldrán beneficiados?
Una de las promesas más repetidas del ‘nearshoring’ es la generación de empleos. Pero no todas las fuentes de trabajo son iguales; la verdadera ganancia del fenómeno dependerá del tipo de empleo que se cree. Si se detonan trabajos de baja remuneración y poca movilidad, como ocurrió con el modelo maquilador de los años 90, el impacto será prácticamente nulo.
El objetivo es atraer y consolidar inversiones de valor agregado, ligadas a investigación, desarrollo, diseño y automatización; es decir, no sólo instalar fábricas, sino también centros de innovación, universidades técnicas asociadas a empresas, que liguen formación académica y actualización con trabajo, y cadenas de valor integradas nacionalmente.
Junto a esto se debe considerar el riesgo de una gentrificación laboral e inmobiliaria en ciertas regiones, donde los sueldos suban artificialmente, expulsando a trabajadores locales u obligándoles a diversificar su actividad económica.
OPORTUNIDAD, MAS NO MILAGRO
Convertir a México en el paraíso del ‘nearshoring’ requiere algo más que entusiasmo presidencial. Necesita de una política de Estado clara, coherente y factible, a largo plazo. Si las autoridades de los tres órdenes de gobierno logran articular una visión integral que combine infraestructura, talento, seguridad, incentivos y sostenibilidad, el país podría consolidarse como el socio industrial predilecto de América del Norte.
Sin embargo, si las inversiones siguen llegando sin coordinación, sin planeación urbana, sin cuidado ambiental y sin una redistribución efectiva, únicamente beneficiará a pocos y perpetuará los desequilibrios estructurales modernos.
¿QUÉ ES EL NEARSHORING?
El ‘nearshoring’ es una estrategia comercial que permite expandir los negocios a un país cercano, aprovechando las ventajas que ofrece en cuanto a costos, talento humano y cercanía geográfica.
En lugar de buscar proveedores en países lejanos, el ‘nearshoring’ los acerca a ellos, permitiendo una mejor comunicación, control y gestión de las operaciones.
Esta estrategia no solo ayuda a las empresas extranjeras, también fomenta el crecimiento económico en México. Si se aprovecha el ‘nearshoring’, la economía mexicana podría crecer a un ritmo anual del 3.7%, superando el 2.6% anual de las últimas dos décadas.
Asimismo, se espera que con el ‘nearshoring’ la inversión extranjera aumente de 36,000.00 millones de dólares en 2022 a 87,000.00 millones de dólares en 2030.
(Fuente: BBVA)

