Desde Morena le cumplimos a la sociedad y prohibimos el nepotismo político para terminar con esa costumbre y evitar que se vuelva a escuchar a la ciudadanía expresar su hartazgo de los llamados ‘cacicazgos políticos’
VERÓNICA CAMINO FARJAT
SENADORA DE YUCATÁN
La democracia actual exige a los partidos políticos modificar las “costumbres” que por muchos años se realizaban y se vieron como algo normal, dañando el sentir de libertad en la decisión social y ocasionado la perdida de la credibilidad en los institutos políticos.
Bajo la visión de un cambio profundo, en febrero pasado en el Senado de la República aprobamos, por unanimidad, la reforma constitucional que prohíbe las figuras de reelección inmediata y nepotismo electoral, promovida por nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Con esta acción, se dio el primer paso hacia un nuevo rumbo de transformación de la política en México, a fin de garantizar elecciones equitativas, transparentes, y justas, con su entrada en vigor en 2030.
Sin embargo, en nuestro partido, el Movimiento de Regeneración Nacional, nos anticipamos, tomando esa acción de manera inmediata, como se demostró en el pasado Consejo Nacional, cuando aprobamos el documento enviado por nuestra Presidenta donde solicitó, entre otros puntos, que para la elección de 2027 se aplique el requisito de idoneidad, es decir, quienes se postulen para un cargo de elección popular no tengan o hayan tenido en los últimos tres años antes de la elección, un vínculo de matrimonio, relación de pareja o parentesco cercano, incluyendo padres, hijos, hermanos y otros familiares con la persona que ocupe el cargo al que aspiran.
Con ello, desde Morena le cumplimos a la sociedad y prohibimos el nepotismo político, para terminar con una costumbre que se vivía durante las campañas pasadas, y evitar que se vuelva a escuchar a la ciudadanía expresar su hartazgo de los llamados “cacicazgos políticos”, donde un reducido grupo de personas, de una misma familia, se alternaban los cargos, para mantener el poder y el control de la población.
Y contra el decir de muchos, que aseguraban que censuraban los derechos políticos, ahora es cuando más se protegen y se garantiza que una persona, hombre o mujer, con un cargo público de elección, no se aproveche del mismo para posicionar a algún familiar directo, para fortalecer su “coto de poder político” en beneficio de un reducido grupo.
En Morena estamos en el camino correcto de consolidar una democracia real, donde los liderazgos tengan los espacios y sean los actores de la transformación del país, con la cual se potencializará el desarrollo de la sociedad.

