Por Manuel Rodríguez González
La historia de México no se explica sin sus maestras y maestros. Desde las misiones culturales de Vasconcelos hasta la consolidación de la Nueva Escuela Mexicana, el docente ha sido el faro que guía a nuestras comunidades hacia la justicia y la libertad. Este 15 de mayo de 2026, celebramos no solo con palabras, sino con un ejercicio de congruencia política y administrativa que pone al magisterio en el centro de las decisiones nacionales.
A menudo se dice que la seguridad energética es el sistema nervioso de la economía. Es cierto, pero si la energía mueve las máquinas, es la educación la que mueve las conciencias y construye la soberanía real. Como fundador de Morena y especialista en el sector energético, entiendo que ambos pilares son inseparables. Un México soberano necesita refinerías y plantas eléctricas modernas, pero sobre todo necesita escuelas vibrantes y maestros valorados.
La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha dado pasos históricos en este sentido. El anuncio del incremento salarial del 9% (retroactivo al 1 de enero), adicional al 1% previsto para septiembre, es una respuesta contundente al periodo neoliberal que pretendió convertir la educación en una mercancía y al docente en el culpable de los males del sistema. Hoy, esa narrativa de desprestigio ha terminado. Reconocemos que la educación pública es la máxima garantía de equidad y desarrollo, precisamente gracias a la entrega de nuestras maestras y maestros.
En sintonía con esta visión, desde la USICAMM hemos asumido el reto de transformar los procesos de ingreso y promoción. Nuestra premisa es clara: menos escritorio y más territorio. Hemos escuchado las voces de las bases para eliminar las prácticas punitivas y garantizar que la carrera magisterial sea un camino de crecimiento profesional sustentado en el mérito y la justicia social.
Este 15 de mayo es un momento para la reflexión y el agradecimiento. El magisterio mexicano ha sido protagonista de las grandes transformaciones del país; hoy, junto al Gobierno de México, los docentes encabezan una nueva era de justicia educativa y derechos sociales. Mi compromiso es seguir trabajando con honestidad y lealtad para que la huella de los buenos resultados llegue a cada salón de clases.
¡Felicidades, maestras y maestros!

