Marcha del IMSS: trabajadores salen por tercera vez a la calle para exigir 10% de aumento y la salida de su líder sindical
Ciudad de México. Trabajadores activos y jubilados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) volvieron a movilizarse en la Ciudad de México con una megamarcha que, de acuerdo con las estimaciones difundidas, reunió a unas 3 mil personas. Los inconformes reclaman un aumento directo de 10% al salario tabular, mejores condiciones laborales y cambios en la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), encabezada por Rafael Olivos Hernández.
Un mes de protestas contra la dirigencia sindical
El conflicto escaló desde finales de septiembre, cuando trabajadores y jubilados bloquearon durante unas cinco horas el Circuito Interior frente a la sede nacional del sindicato, en la colonia Condesa. Al no recibir una respuesta pública de los líderes, anunciaron una marcha para el 1 de octubre, jornada en la que algunos manifestantes derribaron las puertas del inmueble sindical.
La presión continuó con un plantón frente a las oficinas centrales del instituto, en Paseo de la Reforma, desde la noche del 8 de octubre. Después se sumaron nuevas movilizaciones, bloqueos en distintos puntos de la capital y una megamarcha el 21 de octubre, a la que se anunció la adhesión de agrupaciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en el Valle de México.
Qué exigen los trabajadores del IMSS
El pliego de los inconformes combina demandas salariales, laborales y políticas. Piden que el incremento de 10% se aplique directamente al sueldo tabular y no se reparta entre prestaciones; solicitan mayor abasto de medicamentos, equipo médico e insumos en clínicas y hospitales; reclaman más contrataciones de personal y la revisión de las condiciones de jubilación y pensiones.
En el terreno sindical, exigen la destitución de Olivos Hernández y la convocatoria a un Congreso Nacional Extraordinario para renovar la representación del gremio. Un portavoz de los jubilados acusó a la dirigencia de presionar a los trabajadores para que votaran a favor del aumento en la consulta interna, señalamiento que forma parte de la desconfianza hacia el proceso.
La respuesta del IMSS, el sindicato y el gobierno federal
La propuesta original para el periodo 2026-2027 contemplaba un alza global de 6.8%: 2.9% al salario tabular y 3.9% en prestaciones. El 14 de octubre, el sindicato realizó una consulta nacional con voto secreto, con vigilancia de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), y los trabajadores rechazaron esa oferta. La Secretaría de Gobernación abrió además una mesa de diálogo con representantes de la protesta y de la dirigencia.
El 15 de octubre, el director general del IMSS, Zoé Robledo, y Olivos Hernández instalaron una mesa de trabajo para analizar una nueva propuesta. Cuatro días después, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que el gobierno preparaba una oferta distinta, tema que ha comentado en su cuenta de X. Aun con un ofrecimiento cercano a 8%, los manifestantes mantuvieron la marcha del 21 de octubre y señalaron que seguirán protestando hasta lograr un salario digno y el relevo del líder sindical. Posteriormente, la dirigencia anunció que el gremio aceptaba la propuesta presentada por el instituto, decisión que la disidencia sigue cuestionando.
El conflicto en el IMSS se recrudece
El IMSS es la mayor institución de seguridad social del país y atiende a millones de derechohabientes, por lo que cualquier tensión laboral repercute en la operación de clínicas y hospitales. Las revisiones salariales se negocian entre el instituto y el sindicato titular del contrato colectivo, esquema regulado por la Ley Federal del Trabajo. Además, el modelo de representación sindical está en el centro del reclamo: los inconformes sostienen que la dirigencia dejó de representar sus intereses.
La resistencia del movimiento y su capacidad para permanecer unido
La incógnita es si el diálogo logrará desactivar las movilizaciones o si el distanciamiento entre las bases y la dirigencia derivará en nuevas marchas y bloqueos en la capital. Las autoridades federales mantienen la mesa abierta, pero los inconformes insisten en que el aumento directo de 10% y la renovación sindical no son negociables. Para los usuarios, la expectativa es que las protestas no afecten la atención médica, mientras que para los trabajadores el desenlace definirá su salario y la representación del gremio en los próximos años.
Lee más en Revista Guinda: sección Política · sección Nacional · CDMX

