El robo a plataformas de Pemex en 2025 dejó de ser un hecho aislado para consolidarse como una tendencia con impacto operativo y financiero. Los registros oficiales y recuentos periodísticos muestran un incremento significativo en las incursiones ilegales a instalaciones marinas, principalmente en la Sonda de Campeche, una de las zonas estratégicas para la producción petrolera del país.
Durante 2025, Petróleos Mexicanos reportó 135 ingresos de personas ajenas a sus plataformas marinas, casi el triple de los 49 eventos contabilizados en 2024. Este aumento marca un punto de inflexión en la frecuencia de ataques y refuerza la preocupación por la seguridad y continuidad operativa en el sector offshore.
¿Cómo evolucionó el robo a plataformas de Pemex en 2025?
El robo a plataformas de Pemex en 2025 se explica, en parte, por una tendencia sostenida que se arrastra desde años anteriores. Entre 2020 y 2025 se documentaron 266 incursiones ilegales en instalaciones marinas, lo que confirma que no se trata de episodios esporádicos, sino de un patrón que se intensifica con el tiempo.
La evolución anual muestra contrastes relevantes. Mientras que en 2022 se registró el mayor impacto económico por robos, con pérdidas superiores a los 108 millones de pesos, en 2023 y 2024 los montos descendieron de forma significativa. Sin embargo, 2025 rompió esa dinámica al combinar un repunte en la frecuencia de ataques con un aumento sustancial en las pérdidas.
¿Qué ocurrió al inicio de 2026 y por qué refuerza la preocupación?
El inicio de 2026 presentó señales de continuidad del problema. El 8 de febrero se reportó un asalto a las plataformas Abkatún Alfa y Abkatún Delta, donde se sustrajo equipo especializado, incluidos Equipos de Respiración Autónoma. Días después, se confirmó otro incidente en la plataforma Zaap-D, dentro del activo Ku-Maloob-Zaap.
Estos eventos ocurrieron pese a la presencia de vigilancia naval en la zona, lo que refuerza la percepción de que las medidas actuales no han logrado contener el fenómeno de manera efectiva.
¿Cuánto ha costado el robo de equipos en plataformas marinas?
En términos contables, las pérdidas directas por robo de equipos y materiales en plataformas marinas de Pemex suman 261 millones de pesos en los últimos seis años. Esta cifra incluye la sustracción de radios, herramientas, piezas industriales y equipos de seguridad críticos para la operación.
En 2025, las pérdidas ascendieron a 75.1 millones de pesos, una cifra relevante si se considera que en los dos años previos los montos habían sido considerablemente menores. Este repunte coincide con el aumento en el número de incursiones registradas.
¿Qué tipo de equipos son los más robados?
Entre los objetos sustraídos, los Equipos de Respiración Autónoma destacan por su recurrencia. Estos dispositivos son esenciales para la atención de emergencias como incendios, fugas de gas o rescates, por lo que su ausencia obliga a restringir actividades o a reconfigurar protocolos de seguridad industrial.
El robo de este tipo de equipo no solo representa una pérdida material, sino que incrementa el nivel de riesgo operativo y puede derivar en paros parciales o totales de actividades offshore.
¿Cuáles son los costos indirectos que no aparecen en los reportes?
Más allá del robo directo, el impacto más relevante del robo a plataformas de Pemex en 2025 se encuentra en los costos indirectos. Cada incursión activa protocolos de seguridad que implican interrupciones operativas, reprogramación de tareas y revisiones adicionales que pueden extenderse por días.
También se incrementa el gasto en vigilancia, patrullaje, monitoreo y despliegues reactivos. Este gasto defensivo compite directamente con recursos destinados a inversión productiva, mantenimiento y pago a proveedores.
¿Por qué la frecuencia de ataques es más grave que el monto robado?
Aunque 261 millones de pesos en seis años no representan una amenaza financiera inmediata para una empresa del tamaño de Pemex, la frecuencia de los ataques sí genera efectos estructurales. Cuando las incursiones se normalizan, impactan la disponibilidad de activos, la confiabilidad logística y la seguridad del personal.
Además, la recurrencia de estos eventos añade presión reputacional y eleva la percepción de riesgo en proyectos costa afuera, lo que puede traducirse en seguros más caros, mayores exigencias contractuales y condiciones menos favorables de financiamiento.
¿Qué implicaciones tiene este fenómeno para la operación de Pemex?
El aumento de incursiones ilegales se traduce en menor eficiencia operativa en áreas clave del Golfo de México. En un contexto de restricciones financieras, cada interrupción y cada peso destinado a contención de riesgos reduce la capacidad de inversión y limita la competitividad de la empresa productiva del Estado.
La persistencia del problema posiciona a la piratería marítima como un factor que erosiona el desempeño operativo, sin generar ningún beneficio productivo adicional.
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