El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, advirtió que su país podría llevar a cabo acciones militares en México para combatir a los cárteles del narcotráfico. Durante una entrevista, el funcionario subrayó que la administración de Donald Trump se reserva el derecho de intervenir en territorio mexicano si lo considera necesario para proteger a la población estadounidense.
Ante la pregunta directa sobre si respetarán la “línea roja” establecida por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha rechazado tajantemente cualquier operación militar extranjera en el país, Vance evitó dar una respuesta concreta. En su lugar, reiteró que la prioridad de su gobierno es la defensa de su nación, aunque insistió en que la opción preferida es la coordinación con las autoridades mexicanas.
El vicepresidente subrayó que el objetivo de Washington es colaborar con México para que las autoridades locales puedan enfrentar a las organizaciones criminales por sí mismas. Señaló que, durante la administración de Joe Biden, los cárteles operaron con mayor libertad debido a los recursos económicos que obtienen en Estados Unidos. Vance expresó su deseo de ayudar al gobierno y al pueblo de México a reducir el poder de estos grupos, a los que calificó como un “cáncer” para el país.
Para ejemplificar una situación que podría desencadenar una intervención, Vance planteó un escenario concreto: si un cártel mexicano intentara trasladar un cargamento masivo de armas y fentanilo hacia la frontera, y esa acción solo pudiera detenerse mediante una persecución directa, su gobierno tomaría medidas. “Por supuesto que iremos tras él”, afirmó, dejando claro que, aunque preferirían la cooperación, no dudarían en actuar de manera unilateral si la seguridad de su población está en juego.
Las declaraciones del vicepresidente coincidieron con las del presidente Donald Trump, quien durante la Cumbre del G7 en Francia volvió a afirmar que los cárteles tienen el control de México. Trump sostuvo que el país ha perdido el dominio de su territorio y calificó la situación como “triste”. Estas declaraciones han generado una creciente tensión diplomática, ya que la administración mexicana ha defendido su soberanía y ha rechazado cualquier tipo de injerencia militar externa.
La postura de la Casa Blanca refleja una estrategia de presión máxima contra el crimen organizado, combinando ofertas de cooperación con una clara advertencia sobre la posibilidad de acciones militares en México. La directora de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas (ONDCP) ha señalado que también se intensificarán las investigaciones y extradiciones contra funcionarios mexicanos presuntamente vinculados con el narcotráfico.
Las declaraciones de JD Vance representan una postura firme que mantiene en vilo la relación bilateral, mientras el gobierno mexicano reitera su rechazo a cualquier tipo de operación militar extranjera en su territorio.
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