por EDGAR FERNANDO CRUZ
El reto es muy alto, los ojos del mundo están en México, observando en el desarrollo y el cambio de un Poder Judicial a modo de quien gobernaba con un contrapeso simulado, a un nuevo Poder Judicial elegido en la urna por los ciudadanos.
La elección del Poder Judicial llegó para quedarse, ahora debe demostrar en poco tiempo su eficacia… los 13 millones de votantes tendrán confianza en el ejercicio de justicia, y serán pacientes, esperarán la transición, se mantendrán expectantes, mientras los 87 millones que no acudieron a las urnas tendrían la guadaña afilada o la guillotina lista para señalar que hay un desastre en la impartición de justicia, y que la elección fue un retroceso.
Entonces, la oposición tendrá una nueva oportunidad de señalar a la bancada morenista y a la Presidenta como heredera y aval del desastre. Hay que aclarar que la oposición a la 4T está formada más que por partidos políticos, por la clase media alta y sociedad aspiracional, por industriales y empresarios dueños de casi de todos los medios tradicionales y sus periodistas influidos o controlados por una camisa de fuerza llamada línea editorial, y también por generadores de contenidos para redes que ven el pasado neoliberal con nostalgia, que usan a los medios digitales para golpear y señalar muchos pagados por las mismas empresas de medios tradicionales.
Hasta hoy, la crítica está centrada en la baja votación, en el desorden y mala estructura de la elección, y la herencia del plan C y la reforma al Poder Judicial.
El reto es muy alto, los ojos del mundo están en México, observando en el desarrollo y el cambio de un Poder Judicial a modo de quien gobernaba con un contrapeso simulado, a un nuevo Poder Judicial elegido en la urna por los ciudadanos.
El resultado de esta elección está por verse, mientras que en los medios de comunicación se augura el fracaso, se denostará la capacidad de los elegidos, y sin análisis estructurado y estudios de variables, comunicadores, analistas y abogados vaticinan escenarios catastróficos.
La verdad es que no existe un estudio científico sobre los posibles escenarios, pero el discurso mediático es bipolar, mientras en los medios privados o comerciales todo es fatal, en los medios que administra el Estado todo es color de rosa… Ni uno, ni otro, no hay teoría de escenario posible con los datos que tenemos.
La estructura del Poder Judicial es muy compleja. Los jueces, magistrados, ministros y órganos de control tendrán que legitimarse rápidamente.
Altísima responsabilidad recae en Hugo Aguilar, quien será el próximo ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia por dos años, luego será relevado por el segundo lugar en las preferencias de la elección: la hoy ministra Lenia Batres.
El abogado Hugo Aguilar, político, activista, luchador social, de origen mixteco, dará sin duda un sentido a la ley en pro de los grupos indígenas, quienes siempre han sido rezagados y olvidados para la justicia mexicana. Tan olvidados como las clases populares. Y tendrá que confrontar y sacar del closet los juicios con empresarios deudores de impuestos.
Es penoso que aun en el siglo XXI la sociedad mestiza mexicana se asombre de que llegue a tan alto puesto un hombre de origen indígena; se menciona como una huella casi de incapacidad y vergüenza un estigma que aún vive en el imaginario colectivo.
La clase media urbana y los periodistas en medios de comunicación se alarman y usan el triunfo de Hugo como argumento para señalar fraude de Morena con los llamados apuntes de ‘acordeón’. Se olvidan o desconocen la trayectoria del abogado Hugo Aguilar.
Incluso analistas políticos llegaron a señalar que es un premio de AMLO porque fue quien convenció a los grupos indígenas de Yucatán, del paso del Tren Maya en su región, dando por hecho el fraude. La idea opositora se desfondó ante la realidad.
Para el plan C de López Obrador el blanco de la elección estaba en la Suprema Corte. El camino para lograr inyectar ideología 4T a la Suprema Corte fue largo, pero se logró: 8 de 9 ministros simpatizan de alguna manera con la izquierda progresista.
Es una nueva era, así es, y así será… Empezará la transición a una Suprema Corte que exigirá y exhibirá para legitimarse, las faltas y acuerdos turbios de la Corte saliente. En la mira, empresas deudoras de impuestos millonarios.
Sin duda la jornada y el desarrollo de la reforma deja una profunda enseñanza y trabajo de estudio para las universidades e institutos ante estos tiempos inéditos en la política global.
Viene el desenlace, el sistema jurídico debe demostrar rápido que está más cercano a la gente y que es un verdadero garante de justicia. Pero enfrente están los fiscales y eso está intacto.
Ahora, ¿la reforma podría resultar en una entropía? Sí, es un escenario, pero, consumatum est.
ARTÍCULO CORRESPONDIENTE A LA EDICIÓN 9 DE REVISTA GUINDA

