Si bien EU ha dado preponderancia a los hidrocarburos, las tendencias globales del sector energético no son homogéneas y tampoco se concentran en un solo combustible o tecnología
MANUEL RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
En la etapa crucial que vive México en materia energética, al tener el reto de instrumentar un nuevo marco legal en la materia energética, es momento de revisar la demanda y tendencias energéticas a escala global, cuyos parámetros nos permiten dimensionar los enormes desafíos en la materia para los siguientes años.
Si bien Estados Unidos ha dado preponderancia a los hidrocarburos, las tendencias globales del sector energético no son homogéneas y tampoco se concentran en un solo combustible o tecnología; después de la etapa pospandemia, todas las fuentes de energía, desde el petróleo, gas natural, carbón, renovables y nuclear, registraron una mayor demanda.
De esta manera, en 2024 se registró un 2.2 por ciento de crecimiento de la demanda de energía; empujada por el sector eléctrico, cuya demanda se incrementó en un 4.3 por ciento, por encima del crecimiento del 3.2 por ciento del PIB mundial; debido a la demanda de refrigeración, el crecimiento industrial, la electromovilidad, los centros de datos y la inteligencia artificial; esto de acuerdo al ‘Global Energy Review 2025’ de la Agencia Internacional de la Energía (IEA).
En el citado informe se señala que en 2024 los combustibles fósiles representaron el 60 por ciento de la generación de electricidad; el carbón, principal fuente de generación de energía en el mundo, posición que ha mantenido durante más de 50 años; sin embargo, el porcentaje del 35 por ciento en generación de electricidad es la más baja desde 1974; para ilustrar cómo el carbón suele ser la principal fuente de electricidad, en China, con el mayor sistema eléctrico del planeta, recurre al carbón para generar casi el 60 por ciento de electricidad y se precisa que el otro mayor porcentaje que es del 35 por ciento se genera a partir de tecnologías renovables.
Continuando con los hidrocarburos como fuente para generar electricidad, el gas natural es el segundo precursor con más del 20 por ciento, posición que lleva ocupando durante más de una década; y las centrales que funcionan con petróleo tienen una aportación mínima de electricidad.
Otro dato revelador que nos ofrece la AIE, es que la matriz energética está evolucionando: en 2024 por primera vez en la historia las energías renovables y nuclear representaron las dos quinta partes de generación eléctrica del planeta; las renovables contribuyeron con un tercio de la generación: hidroeléctrica (14%), eólica (8%), fotovoltaica (8%), bioenergía (3%), por su parte la energía nuclear (9%).
China aparece por todos lados, en 2024 registró un récord más en materia energética al incorporar casi dos tercios de toda la capacidad renovable conectada a la red eléctrica. Tan solo la incorporación de capacidad solar fotovoltaica, aumento en un 30 por ciento en comparación a 2023, al alcanzar el año pasado 340 gigavatios (GW)
A nivel global en 2024, las energías renovables registraron nuevos récords de expansión por 22 años consecutivos; de esta manera en 2024 crecieron un 25 por ciento alcanzando los 700 GM; la energía fotovoltaica representó más de las tres cuartas partes, la eólica (17%), hidroeléctrica (4%), y el resto la ocuparon la bioenergía, geotermia, termosolar y marina.

