El mensaje implícito es fuerte: en Morena hay figuras que actúan con agenda propia, desafiando incluso la investidura presidencial
JORGE CASTRO NORIEGA
Cuando la Presidenta Claudia Sheinbaum anunció que enviaría una carta a la dirigencia de Morena para frenar las campañas adelantadas, no estaba hablando solo de tiempos electorales. Estaba trazando una línea política, un límite de autoridad. Y lo hizo no frente a un adversario externo, sino contra el conflicto que estaba generando una de sus propias senadoras: Andrea Chávez.
El caso no es menor. En Chihuahua aparecieron de pronto ambulancias con el rostro de Chávez –como si en lugar de servicios médicos se repartieran votos–, operadas por una organización de dudosa procedencia, con presuntos vínculos a un empresario favorecido en contratos públicos y ligado, nada menos, que a Adán Augusto López. La escena parecía de otro tiempo, de otro partido, pero sucedió en Morena, y a escaso medio año del arranque del sexenio.
Sheinbaum lo dijo claro: “Tiene que haber reglas”. Y pidió al Consejo Nacional de Morena establecer límites para quienes ya se sienten en campaña rumbo al 2027. Pero más allá de la forma, el fondo es más denso: la Presidenta busca con ello contener una fractura que ya se asoma dentro del partido, una que pone en duda no solo la unidad, sino el verdadero control político que ejerce sobre su movimiento.
Porque lo que está en juego no es solo la gubernatura de Chihuahua, sino la gobernabilidad interna de Morena. Andrea Chávez, joven, ambiciosa y leal a Adán Augusto, no ha hecho mucho por ocultar que su brújula política no apunta hacia Palacio Nacional, sino hacia quien fuera rival de Sheinbaum en la interna presidencial. El mensaje implícito es fuerte: en Morena hay figuras que actúan con agenda propia, desafiando incluso la investidura presidencial.
Y eso –en cualquier partido, pero sobre todo en uno que se asume como movimiento de transformación– es una bomba de tiempo. Porque no se trata solo de adelantar campañas, sino de operar estructuras paralelas al gobierno, de usar recursos que nadie explica con claridad, y de mandar la señal de que algunos cuadros se sienten por encima de la institucionalidad.
En ese contexto, el silencio de la dirigencia nacional de Morena también dice mucho. La pasividad o ambigüedad ante estos actos no solo mina la autoridad presidencial, sino que abre la puerta a un desorden que, tarde o temprano, tendrá costos electorales. Si el partido no es capaz de autorregularse, el desgaste llegará desde adentro.
Sheinbaum había evitado, hasta entonces, los golpes de mesa. Pero esta vez no le quedó opción. Si no pone orden dentro de Morena, otros lo harán desde fuera, desde la prensa, los órganos electorales o incluso los tribunales. Enviar una carta podría parecer un gesto menor, pero tiene un peso simbólico: la Presidenta demuestra que no tolerará que su liderazgo sea ninguneado por operadores ajenos a su círculo.
El mensaje está dirigido también a quienes se sienten inmunes bajo la protección de antiguos pactos. La pregunta es si el partido responderá con firmeza o dejará que cada grupo juegue por su cuenta. Porque lo que está en juego ya no es una candidatura local, sino la cohesión del movimiento que gobierna el país.
Morena no puede caminar hacia el 2030 cargando con una guerra intestina que se niega a llamarse por su nombre. La transformación no será posible si la lealtad se dispersa y las campañas arrancan con más anticipación que principios. Y no hay reforma constitucional que aguante si, en los hechos, los tiempos electorales se pisotean con total impunidad.
En el fondo, esto no solo es un mensaje a Andrea Chávez, sino a toda la estructura morenista: Sheinbaum no está dispuesta a tolerar indisciplinas que pongan en jaque su proyecto. La presidencia implica poder, pero también exige ejercerlo con firmeza. Y eso, a partir de ahora, queda más claro que nunca.
Claudia Sheinbaum ha marcado el límite. Queda por ver si alguien en el partido está dispuesto a respetarlo… o a sostener el reto contra la jefa política.
“NO SE DEBE ADELANTAR NADA”, ADVERTENCIA DE SHEINBAUM A LOS ADELANTADOS
Aunque al asumir la Presidencia de México dejó en ‘pausa’ su militancia en Morena –partido con que ganó la contienda en 2024–, Claudia Sheinbaum Pardo envió un mensaje a los partidarios de la Cuarta Transformación, específicamente a los cuadros morenistas y a quienes con aspiraciones a cargos de elección popular, adelantaron sus campañas de promoción.
El 9 de abril, la mandataria nacional fue interrogada por supuestos actos anticipados de campaña de la senadora chihuahuense Andrea Chávez Treviño, quien fue señalada en medios de hacer promoción personal con unidades móviles médicas en Ciudad Juárez.
En los seis meses que lleva en el poder, habló por primera vez en su calidad de “una modesta militante con licencia”, y adelantó que en una carta a la dirigencia de Morena le sugeriría al partido que defina reglas claras con miras al proceso electoral de 2027, advirtiendo que “nadie se adelante a nada”.
“Mi opinión personal, como una modesta militante con licencia, es que nuestro movimiento debe: uno, poner reglas para todas las elecciones que se vienen en adelante y que todo mundo se ajuste a estas reglas, y dos, la ética del militante y el gobernante de la 4T, que es algo que nos debe distinguir siempre, porque además a eso nos comprometimos. Y nosotros ni mentimos ni robamos ni traicionamos al pueblo”, puntualizó en su conferencia mañanera de ese día.
Enseguida, apuntó: “Hay que poner reglas, hay que recordar la ética de nuestro movimiento: para nosotros no es un asunto de llegar al poder por llegar al poder; para nosotros lo más importante es la transformación del país que se viene construyendo. Entonces, todos debemos dar ejemplo”. Y remarcó: “Creo que tiene que haber reglas, no se debe adelantar nada”.
El mensaje se entendió –y así lo plantearon analistas y columnistas– como un freno a ‘desbocados’.
Para ‘sacarse la espina’, la senadora Andrea Chávez, anunció ese día que retirará su nombre y fotografía de autobuses y ambulancias, “si eso tranquiliza a los ‘pitufos de la aldea’ que nos están quitando el derecho de acceder a la salud en el estado de Chihuahua”, en alusión a los panistas que gobiernan esa entidad. Agregó: “Con todo el gusto del mundo, claro que sí, voy a retirar mi imagen, pero los servicios médicos se mantendrán”.
La presidenta de Morena, Luisa María Alcalde Luján expresó su apoyo a la propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum, y adelantó que se convocará al Comité Nacional del partido para establecer reglas a fin de que quienes busquen una candidatura para las elecciones de 2027 se ciñan a las normas y principios éticos del movimiento.

