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RESCATE DE LA SOBERANÍA ENERGÉTICA Y REESTRUCTURACIÓN DE PEMEX

Hak Guinda Por Hak Guinda
septiembre 16, 2026
in Impreso
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RESCATE DE LA SOBERANÍA ENERGÉTICA Y REESTRUCTURACIÓN DE PEMEX

Desde su nombramiento como titular de la Secretaría de Energía, Luz Elena González Escobar ha delineado una estrategia ambiciosa pero estructurada, destinada a reformar de fondo a Petróleos Mexicanos (Pemex), revitalizar su capacidad productiva, restablecer su equilibrio financiero y redefinir el papel de la inversión privada dentro del marco de la soberanía energética.

Desmantelamiento del legado neoliberal

En entrevista con el medio digital SinEmbargo, González fue contundente: durante los gobiernos neoliberales –que incluye los mandatos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto–, “se dedicaron a exprimir a las empresas públicas como Petróleos Mexicanos (Pemex) […] provocaron una caída drástica [en ‘Cantarell’]” y, con ello, minaron la salud financiera de la empresa y pusieron en riesgo la soberanía energética de México.

El emblemático campo petrolero ‘Cantarell’ simboliza ese deterioro: un momento en el que el recurso había sido extraído sin reposición adecuada y sin estrategia de largo plazo.

‘Cantarell’: el gigante exprimido

En la memoria colectiva de México, el nombre ‘Cantarell’ es símbolo de bonanza y también de advertencia. Descubierto en 1976 en la sonda de Campeche, este yacimiento marino llegó a ser uno de los más productivos del mundo. En su apogeo, durante los primeros años del gobierno de Vicente Fox, Cantarell entregaba 2.1 millones de barriles diarios, alrededor del 60 por ciento de la producción nacional.

Era, literalmente, la ‘gallina de los huevos de oro’. Sin embargo, en lugar de planear su explotación a largo plazo, los gobiernos de finales del siglo XX y principios del XXI apostaron por exprimirlo para financiar gasto corriente. La inyección de nitrógeno para mantener la presión del campo aceleró la caída: en 2004 empezó a declinar, y para 2018 apenas producía 160 mil barriles diarios.

“Exprimieron a ‘Cantarell’… y el dinero, ¿dónde está?”, cuestionó recientemente Luz Elena González Escobar, secretaria de Energía, en la entrevista con SinEmbargo. Su frase sintetiza la crítica al modelo neoliberal: se agotó el recurso sin dejar infraestructura ni reservas suficientes para sostener a Pemex ni garantizar la soberanía energética.

Soberanía energética: piedra angular

La titular de Energía así lo dice: “no hay soberanía posible sin soberanía energética”. En entrevista con Milenio señala que “la energía no es una mercancía, es un bien estratégico para el desarrollo del país”.

El nuevo paradigma, impulsado por el gobierno de Claudia Sheinbaum, busca que los recursos naturales y energéticos estén al servicio del interés nacional, no del beneficio privado desmedido, bajo un modelo donde las empresas públicas operen con responsabilidad, transparencia y planificación.

Soberanía energética con reglas claras

Para Luz Elena González, el aprendizaje es claro: no puede haber soberanía nacional sin soberanía energética. “La energía no es una mercancía. Es un bien estratégico para el desarrollo del país”, subraya.

Esto implica un cambio de enfoque. La actual administración busca que Pemex deje de ser una empresa exprimida y endeudada y se convierta en un motor sano y sostenible de desarrollo. El plan, asegura la titular de Sener, no pretende excluir al capital privado, pero sí acotar su papel en condiciones que garanticen transparencia, sustentabilidad y, sobre todo, beneficios tangibles para la Nación.

Revisión del modelo corporativo: eficiencia, integración y reducción de deuda

Uno de los frentes más críticos es el financiero. Pemex arrastra una deuda de 97 mil millones de dólares, lo que la convierte en la petrolera más endeudada del mundo. Reducir esa carga es prioridad.

La titular de Energía lo tiene claro: la meta para 2025 es bajar la deuda a 88 mil millones de dólares, y al final del sexenio lograr una reducción de 26 por ciento. Para ello, Pemex colocó recientemente 12 mil millones de dólares en notas precapitalizadas, superando la meta inicial de 10 mil millones. Con una tasa de 5.5 por ciento, fue una operación considerada exitosa en los mercados.

Además, se avanza en una reestructuración corporativa: de más de 90 filiales que operaban como islas administrativas, hoy solo quedan 40, con un Consejo de Administración unificado que, por primera vez, incluye a la Secretaría de Medio Ambiente.

“No podemos pensar en una empresa moderna si no incluye la variable ambiental”, apuntó Luz Elena González.

Sanear finanzas: batalla contra la deuda

En el frente operativo y financiero, el Plan Estratégico 2025-2035 contempla importantes transformaciones:

Reducción del endeudamiento: Pemex, con una deuda superior a los 97 mil millones de dólares, aspira a cerrarla en 2025 en 88 mil millones, lo que representa una disminución del 16 por ciento; y a finales del sexenio, reducirla en un 26 por ciento, según explicó a David Páramo.

Emisión de instrumentos financieros: Para lograrlo, Pemex colocó 12 mil millones de dólares en notas precapitalizadas, superando la expectativa inicial de 10 mil millones, con una tasa atractiva del 5.5 por ciento, lo cual mejora su liquidez y calificación crediticia.

Reestructuración corporativa: Además, se avanza en la integración vertical de la empresa. De más de 90 filiales, ahora solo quedan 40, con un Consejo de Administración unificado que, por primera vez, incluye a la Secretaría de Medio Ambiente.

Financiamiento para inversión productiva: Banobras financiará con más de 250 mil millones de pesos los proyectos de alta rentabilidad de Pemex.

En lugar de cerrarse totalmente a la inversión privada en el sector energético, la secretaria Luz Elena González afirma a El País de España que su administración está abierta a ella, siempre que se respete la ley y el interés nacional.

Asociación mixta transparente: Se propone una nueva figura contractual mediante la cual el Estado mantiene la titularidad de las reservas y el control soberano, mientras que el privado aporta capital, compartiendo riesgos y ganancias. La asignación de ganancias sigue un riguroso orden bajo evaluación de comités especializados.

Inversión privada: ni demonio ni panacea

La secretaria de Energía aclaró lo siguiente en esa misma entrevista con el diario español:

“No estamos en contra de la inversión privada. Es fuente importante del desarrollo del país. Lo que queremos es que se dé bajo reglas claras, con beneficios compartidos y sin poner en riesgo la soberanía”.

El modelo propuesto contempla asociaciones mixtas en campos donde Pemex ya tiene asignaciones. El esquema es transparente: primero se descuenta un 30 por ciento para el impuesto del bienestar; luego se pagan costos e inversiones, con topes de 30 (o 40 por ciento en casos de aguas profundas). El resto se distribuye en proporción entre el Estado y el privado.

Para dar certeza, Banobras creará en 2025 un fondo de coinversión, que permitirá blindar jurídicamente estos contratos y dar confianza a los inversionistas.

Enfoque anticorrupción y rechazo al fracking

La secretaria de Energía señala que se combatirá la corrupción y el robo de combustible, e insiste en el rechazo al ‘fracking’ por sus impactos medioambientales.

Planeación energética a largo plazo

La mirada no es coyuntural: hay un plan de largo aliento para 2025-2035 que incluye consolidar la producción petrolera en 1.8 millones de barriles diarios, robustecer la capacidad petroquímica, recuperar la producción de fertilizantes y explorar nuevas líneas de negocios como el litio y la cogeneración.

Un horizonte a largo plazo: 2025-2035

La planeación energética no se agota en el sexenio de la Presidenta Claudia Sheinbaum. El Plan Estratégico 2025-2035 fija objetivos medibles:

Mantener producción estable de 1.8 millones de barriles diarios.

Recuperar la industria petroquímica y los fertilizantes, claves para el campo.

Diversificar hacia litio y energías limpias.

Impulsar proyectos de cogeneración eléctrica a partir de gas.

El concepto central es la planeación vinculante: el sector privado puede participar, pero debe alinearse a una hoja de ruta definida por el Estado.

La secretaria de Energía tiene claro el nuevo rol de Pemex. Y como destacó al periódico Milenio, el modelo no excluye la participación privada, ni nacional ni extranjera, sino que la invita “con claridad y sin ambigüedades”, bajo un marco democrático, con certeza jurídica, transparencia y alineación con una planificación energética de largo plazo, en un modelo de “planeación vinculante”.

‘Cantarell’ como una advertencia

El recuerdo de Cantarell recorre todas estas propuestas. Para la secretaria de Energía, el error no fue solo técnico, sino político: la riqueza se usó como ‘caja chica’ sin pensar en el futuro.

Hoy, dice, el compromiso es diferente: “No se trata de repetir la historia. Pemex debe ser eficiente, transparente y sostenible, o de lo contrario siempre estará en riesgo nuestra soberanía”.

Estado mexicano, cabeza de proyectos de energía

El gobierno de Sheinbaum busca abrir la puerta a la inversión privada en el sector energético, con reglas claras, como la introducción de figuras de productores mixtos, el establecimiento de una ventanilla única y contratos a largo plazo, aunque siempre preservando el papel mayoritario del Estado.

El reto es mayúsculo: sanear Pemex en medio de la transición energética global, atraer inversión sin perder control estatal y convencer a los mercados de que la empresa es viable.

Comparaciones y desafíos

Otros países petroleros ofrecen lecciones. Noruega, con su fondo soberano alimentado por los ingresos del petróleo del Mar del Norte, muestra cómo convertir un recurso finito en riqueza de largo plazo.

México, en contraste, consumió rápido a ‘Cantarell’ sin generar reservas financieras sólidas.

La memoria y el futuro

La secretaria Luz Elena González es la arquitecta de una política energética que busca reconciliar tres dimensiones: la memoria histórica (el aprendizaje de ‘Cantarell’), la urgencia presente (reducir deuda y sanear a Pemex) y un futuro sostenible (diversificación, planeación vinculante y respeto ambiental).

En sus palabras: “La energía vuelve a estar al servicio de la nación. Esta vez no como botín, sino como palanca de desarrollo”.

El dinero invertido en Pemex no se convirtió en algo mejor

Pemex enfrenta retos significativos debido a su elevada deuda, la caída en la producción de crudo, la disminución proyectada de ingresos petroleros a partir de 2026 y los problemas de viabilidad de la refinería ‘Olmeca’. ¿Qué podría hacer para salir adelante?

En 2007, Petróleos Mexicanos (Pemex) era una empresa aceptablemente robusta, pero los años de políticas neoliberales la llevaron al borde del abismo.

Entre 2007 y 2018, su deuda creció un 129 por ciento, convirtiéndola en la petrolera más endeudada del mundo.

Los yacimientos como ‘Cantarell’, que alguna vez produjeron más de 3.2 millones de barriles diarios, fueron sobreexplotados, dejando ese campo agotado.

Las ganancias de esa bonanza petrolera, como señaló la secretaria de Energía, Luz Elena González, no se tradujeron en infraestructura sostenible ni en diversificación productiva. En cambio, se convirtieron en deuda y dependencia.

El ‘Plan Estratégico 2025-2035’, presentado el 5 de agosto de 2025 por la Presidenta Claudia Sheinbaum; el secretario de Hacienda, Edgar Amador, y el director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, es la apuesta más ambiciosa para revertir esta situación. La meta es clara: reducir la deuda en un 26 por ciento para 2030, llevándola de 98 mil millones de dólares a 77.3 mil millones.

Pero el camino no es sencillo. En 2025 y 2026, Pemex enfrenta vencimientos de deuda por 16 mil 944.8 millones de dólares, una carga que requiere el respaldo del gobierno federal. Hacienda prometió inyectar recursos durante estos dos años, pero a partir de 2027, Pemex deberá caminar sola, sostenida por sus propios ingresos.

La estrategia financiera incluye la emisión de notas precapitalizadas (PCAP) por 12 mil millones de dólares en julio de 2025, un movimiento que le dio un respiro a la empresa al mejorar su calificación crediticia de B+ a BB, según ‘Fitch Ratings’.

Además, se creó un vehículo de inversión de 250 mil millones de pesos, respaldado por la banca de desarrollo, la banca comercial y el gobierno federal, para financiar proyectos estratégicos y pagar a proveedores, cuya deuda asciende a 430 mil millones de pesos. Este fondo, según Jorge Mendoza, director de Banobras, busca garantizar la viabilidad de proyectos mixtos con el sector privado, evaluando su rentabilidad para recuperar los recursos invertidos.

No todos están convencidos. Algunos analistas, como los del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), advierten que los 250 mil millones de pesos del fondo, sumados al presupuesto de inversión de Pemex para 2025 (211.2 mil millones), no son suficientes para revertir décadas de subinversión.

En los últimos 15 años, Pemex ha ejercido montos similares o superiores en siete ocasiones, sin lograr una recuperación sostenible. Además, parte de estos recursos se destinará a pagar deudas con proveedores, reduciendo el monto disponible para nuevos proyectos.

La pregunta persiste: ¿de dónde saldrán los recursos para salvar a este aparente ‘barril sin fondo’?

La épica de Dos Bocas aún no comienza

Si el objetivo era reducir la dependencia de importaciones de combustibles, no se ha logrado; analistas argumentan que los recursos invertidos allí habrían sido más efectivos en exploración o modernización de las refinerías existentes.

Siendo la Refinería ‘Olmeca’ de Paraíso, Tabasco, uno de los proyectos prioritarios de la administración pasada, esta no paró en su financiamiento, esperándose que para este momento ya estaría produciendo la gasolina que consume el país, pero todavía no lo logra.

Todavía hoy no se sabe bien por qué se decidió ponerla en construcción bajo el mando directo de la Sener en lugar de Pemex, que es la empresa que la opera.

Tan prioritaria es Dos Bocas que la misma exsecretaria de Energía, Rocío Nahle, pasaba largas temporadas allí supervisando la obra mientras que, al mismo tiempo, cumplía con sus obligaciones de titular de Sener.

Siendo ambas tareas muy demandantes, era tan de esperarse que hubiera cosas urgentes que se salieran del radar…

¿En duda la viabilidad de Dos Bocas?

La refinería Olmeca en Dos Bocas, que costó 17 mil millones de dólares, habiéndose presupuestado originalmente a la mitad de eso, enfrenta serias dudas sobre su viabilidad.

Inaugurada en 2022, solo procesó el 25 por ciento de su capacidad de 340 mil barriles de petróleo diario (bpd) en agosto de 2024 y estuvo inactiva en octubre del mismo año por problemas técnicos.

Las metas iniciales de producir combustibles comercialmente en 2022 no se cumplieron, y en 2024 apenas procesaba 65 mil 406 bpd.

Si el objetivo era reducir la dependencia de importaciones de combustibles, no se ha logrado, México sigue importando más de la mitad de su gasolina.

Analistas argumentan que los recursos invertidos en Dos Bocas habrían sido más efectivos en exploración o modernización de refinerías existentes, las cuales pasan largas rachas en que operan incluso debajo del 40 por ciento de su capacidad y pierden hasta nueve dólares por barril refinado.

La falta de transparencia en los márgenes de refinación y los retrasos continuos sugieren que la refinería no cumplirá con las expectativas en el corto plazo.

ARTÍCULO CORRESPONDIENTE A LA EDICIÓN 10 DE REVISTA GUINDA 

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