La reacción nacional ante los atropellos y amenazas de Donald Trump contra México ha sido la unidad patriótica en torno a la figura de la presidenta Sheinbaum.
Hay un respaldo a su plan de acción para defender a los migrantes deportados, que rechace una invasión de facto al territorio mexicano con el pretexto de combatir delincuentes y que busque los mejores acuerdos y propuestas para hacer frente al problema de los aranceles que se intentan imponer.
Por la experiencia de haber sufrido todo tipo de agresiones externas a lo largo de la historia, se tiene claro que la patria es primero, y que no puede haber defensa soberana sin unidad nacional.
Se pusieron en pausa todas las diferencias de la clase política mexicana —algo que no ocurría en los últimos seis sexenios— y, junto a todo el pueblo, se mostraron dispuestas a respaldar el liderazgo de su Presidenta frente a un acoso externo.
Si la intención era intimidar y aplastar las firmes convicciones de la mandataria Claudia Sheinbaum, se equivocaron en Estados Unidos. Por sus firmes principios de izquierda y vocación democrática, sin dudarlo, la primera mujer presidenta del país impulsó la defensa de la soberanía. Y si los vecinos del norte pensaron que la sociedad la dejaría sola, erraron doblemente. El respaldo popular ha crecido exponencialmente para darle toda la confianza y el apoyo con el fin de que enfrente con firmeza e inteligencia cualquier afrenta del exterior.
México no tiene por qué agachar la cabeza, expresó la doctora Claudia Sheinbaum. Dejó claro que no era negociable la cuestión de soberanía e independencia nacional. Nunca se someterá el país a los designios y coacciones de una nación extranjera. De eso no cabe duda, pero al mismo tiempo, diplomáticamente tendió la mano para afirmar que con el gobierno de EU siempre ha “estado dispuesta a la coordinación y a la cooperación, pero sin subordinación”.
El mejor efecto de las declaraciones y acciones del presidente número 47 de la Unión Americana contra México ha sido darle cohesión a la unidad nacional, que no es algo improvisado, sino que se había gestado en tres expresiones formales al menos desde hace una semana, que van desde la víspera de la toma de posesión de Trump, hasta su juramentación como Presidente de Estados Unidos y la inmediata firma de decretos contra el Estado Mexicano. Nadie escatimó su apoyo para enfrentar las agresiones, lo que demuestra que México está muy por encima de las diferencias ideológicas que separan a los ciudadanos.
Los 32 gobernadores de los estados de la República Mexicana rechazaron de manera tajante cualquier intento de injerencia que ponga en riesgo la soberanía del país. Lo mismo hizo la Cámara de Diputados y la de Senadores y los presidentes municipales. El partido Morena dio de inmediato su respaldo, lo mismo que la mayoría de los partidos del amplio espectro electoral. Hay todo un movimiento nacional de respaldo a la presidenta, que sin importar colores ni ideologías, se suman para defender juntos al país.
Por experiencia histórica, los mexicanos tenemos una conciencia nacional muy clara y muy lúcida cuando se trata de agresiones externas; es claro que no queremos ser ni virreinato ni colonia. El respaldo crece, la patria se suma en torno a Claudia Sheinbaum, para defender la libertad e independencia nacional.

