Ciudad de México, 3 de septiembre de 2026. El expresidente de Colombia Gustavo Petro se reunió a puerta cerrada con la mandataria mexicana Claudia Sheinbaum este martes 2 de septiembre en Palacio Nacional, en un encuentro que no figuró en la agenda oficial y que no produjo comunicado conjunto ni fotografía institucional. La versión pública quedó fragmentada en tres relatos: el del propio Petro, la lectura de algunos titulares de prensa y la explicación que Sheinbaum ofreció esta mañana en su conferencia matutina.
Un expresidente sin transición: la situación colombiana
Petro dejó la Presidencia de Colombia el 7 de agosto de 2026, tras perder su coalición en el balotaje del 21 de junio, cuando el derechista Abelardo de la Espriella se impuso con 49.66% de los votos frente al 48.70% de Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico. El expresidente no reconoció el resultado, denunció presuntas irregularidades y, según señaló, no hubo proceso de transición con el gobierno entrante.
Para viajar a México, el Senado de Colombia le autorizó la salida con 73 votos a favor y 11 en contra, pues la Constitución colombiana restringe los viajes al exterior durante el primer año posterior al mandato sin permiso legislativo. México fue su primer destino como expresidente, del 30 de agosto al 2 de septiembre, con una agenda pública centrada en la academia.
Qué dijo cada uno: las tres versiones
Al salir de Palacio Nacional, Petro indicó a reporteros mexicanos que la mandataria le propuso participar en “coordinaciones intelectuales académicas”, aunque precisó que decidió quedarse a vivir en Colombia. Advirtió además sobre una “nueva realidad política artificial” que, según señaló, parte de investigaciones iniciadas en Bolivia con “centro” en Washington y financiación en Israel, afirmaciones que no corroboró con pruebas en esta visita y que Sheinbaum evitó repetir.
En la conferencia matutina de este miércoles 3 de septiembre, Sheinbaum confirmó el encuentro y lo acotó: indicó que lo invitó, a través del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), dependiente de la Secretaría de Cultura, a impartir ponencias académicas. Precisó que Petro le comentó sobre un libro en preparación que aborda el uso de plataformas digitales para influir en elecciones y el desarrollo de la derecha internacional, además de la inteligencia artificial. Señaló que su lectura de México es distinta, porque aquí existe una mayoría a favor del proyecto de transformación.
Entre ambos relatos persiste una versión mediática —el supuesto ofrecimiento para residir en México— que ni la Presidencia ni el propio Petro formularon explícitamente.
La conferencia en la UNAM: el motivo real del viaje
El motivo declarado de la visita fue la conferencia “El Capital en el Siglo XXI: Economía política de la crisis climática”, organizada por el PUEDJS de la UNAM. Las entradas se agotaron en alrededor de dos horas y el evento se trasladó a un auditorio más amplio; el propio Petro estimó unas 80,000 personas conectadas a la transmisión.
En su exposición, planteó que la robotización y la inteligencia artificial derivan en “tecnofascismo” si el excedente se concentra en manos del capital, y sostuvo que negar la crisis climática equivale a avanzar “ciegos al abismo”. Durante su estancia también acordó con el Fondo de Cultura Económica la edición en español de una obra sobre economía política de la crisis climática, y sostuvo encuentros con figuras del progresismo regional, entre ellos el expresidente ecuatoriano Rafael Correa y el economista Andrés Arauz.
Una alianza ideológica de dos años
La relación no es nueva: Petro felicitó el triunfo de Sheinbaum en junio de 2024, asistió a su toma de protesta en octubre de ese año y ambos coincidieron en espacios de la CELAC y en cumbres progresistas. Sin embargo, persiste el episodio M-19: en octubre de 2024, Petro afirmó que Sheinbaum habría sido colaboradora del movimiento en México, versión que ella negó categóricamente y para la cual no existe registro documental independiente. El tema no apareció en las declaraciones de esta semana.
Para Petro, la visita a México representa escenario universitario, editorial de Estado y foto con una jefa de Estado vigente tras dejar el poder sin reconocer a su sucesor. Para Sheinbaum, recibirlo implicó un manejo cuidadoso: sin comunicado conjunto, sin foto oficial y con la invitación reducida a ponencias académicas.
Ni transcripta ni fotografiada oficialmente, la reunión de Palacio Nacional quedará registrada por las fechas: el primer viaje internacional de Petro como expresidente y la gestión cautelosa de Sheinbaum entre la afinidad ideológica y el costo diplomático frente al nuevo gobierno colombiano.
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