Tras casi siete años de litigios, Argentina recibe al exespía Raúl Martins en medio de un presunto canje de detenidos con México
Un exagente de inteligencia argentino, señalado durante décadas como operador de una red de prostíbulos de lujo en Buenos Aires y Cancún, llegó la noche del 21 de agosto de 2026 al aeropuerto de Ezeiza, procedente de México, luego de que la justicia federal argentina lograra concretar una extradición que había quedado congelada desde 2023. El hombre, de 77 años, quedó a disposición del Tribunal Oral en lo Criminal Federal 7 de Buenos Aires, imputado por asociación ilícita, explotación de la prostitución ajena y lavado de activos.
Antecedentes de una fuga que duró décadas
Raúl Martins ingresó a la entonces Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) en 1974 y permaneció en el organismo hasta 1987. Según reconstruyeron investigaciones judiciales posteriores, tras dejar el servicio comenzó a operar, desde los años noventa, al menos una decena de locales nocturnos de alto perfil en la capital argentina. A mediados de la década de 2000 trasladó su centro de operaciones a Cancún, donde adquirió notoriedad como propietario de varios establecimientos, además de haber sido vinculado con una plataforma de acompañantes investigada por posible trata de personas.
La causa que terminó por alcanzarlo se reactivó de forma decisiva en 2011 y 2012, cuando su propia hija, Lorena Martins, presentó una denuncia ante la justicia argentina que detalló el funcionamiento de la organización. A partir de ese testimonio, la jueza federal María Servini profundizó una investigación que ya llevaba años en curso y que finalmente derivó en su procesamiento como presunto jefe de una estructura dedicada a explotar económicamente a mujeres, muchas de origen sudamericano.
El operativo de captura y los años de arresto domiciliario en Cancún
El 3 de octubre de 2019, autoridades migratorias mexicanas detuvieron a Martins en el aeropuerto de Cancún cuando intentaba abordar un vuelo hacia Belice utilizando una peluca oscura como disfraz. La detención respondió a una orden de captura internacional tramitada por vía diplomática, luego de que la Cámara Federal de Buenos Aires confirmara su procesamiento. Ese mismo proceso legal también alcanzó a otros integrantes de su entorno familiar, señalados en causas paralelas por presunto lavado de dinero.
En febrero de 2023, la entonces Secretaría de Relaciones Exteriores de México, encabezada por Marcelo Ebrard, autorizó formalmente la entrega de Martins a las autoridades argentinas. Sin embargo, un recurso de amparo presentado en el último momento frenó el traslado y abrió una nueva etapa de litigios que se extendió más de tres años. Durante ese período, Martins cumplió arresto domiciliario en un departamento de alto nivel en la zona de Cancún y Playa del Carmen, bajo custodia de la Guardia Nacional, una situación que generó cuestionamientos públicos sobre la lentitud del proceso judicial mexicano.
Un traslado marcado por la coincidencia con otro caso binacional
La salida definitiva de Martins de territorio mexicano se ejecutó como un operativo reservado y de corta duración. Fue trasladado desde su domicilio hacia un vuelo con destino a Buenos Aires, donde arribó pasadas las 23 horas del 21 de agosto, bajo un fuerte dispositivo de la Policía Federal Argentina y la Policía de Seguridad Aeroportuaria, que lo clasificó como un detenido de “alta peligrosidad”.
Diversas coberturas señalaron una llamativa coincidencia temporal: un día antes, el 20 de agosto, Argentina había puesto a disposición de las autoridades mexicanas al exfuncionario naval Fernando Farías Laguna, buscado por presunto contrabando de combustible, mediante un procedimiento migratorio y no a través de una extradición judicial formal. Fuentes con conocimiento de las negociaciones plantearon que ese gesto habría contribuido a destrabar, del lado mexicano, la salida de Martins, cuyo expediente permanecía estancado pese a la autorización de 2023. Ninguno de los dos gobiernos confirmó oficialmente la existencia de un acuerdo explícito de intercambio, por lo que la hipótesis continúa circulando como una lectura extraoficial de los hechos.
Qué sigue en el proceso judicial
Con Martins ya alojado en una dependencia de la Policía Federal en Buenos Aires, el expediente pasa ahora a manos del Tribunal Oral en lo Criminal Federal 7, que deberá fijar fecha para un juicio oral que involucra a más de una decena de coimputados. La investigación del Ministerio Público Fiscal calcula que la organización habría generado ganancias millonarias tanto en Argentina como en México a lo largo de más de dos décadas de actividad.
El caso vuelve a poner en discusión, en ambos países, la eficacia de los mecanismos de cooperación judicial internacional frente a estructuras criminales que operan de manera simultánea en distintas jurisdicciones, así como el rol que tuvo la denuncia de una víctima directa para reactivar una causa que había perdido impulso institucional durante años.
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