La presidenta Claudia Sheinbaum planteó la necesidad de construir una solución consensuada para desalentar el uso intensivo de teléfonos móviles entre la niñez y los adolescentes. La propuesta busca regular el uso de celulares en menores de México a partir de la concientización y la promoción de actividades alternativas, más que desde una prohibición estricta. La mandataria presentó estudios que evidencian los efectos de la tecnología en el desarrollo cerebral, la personalidad y la formación de hábitos en estas etapas cruciales de la vida.
Durante un encuentro con medios, Sheinbaum subrayó que el uso de celulares en menores de México no puede abordarse únicamente con medidas restrictivas en las escuelas. Advirtió que si solo se prohíbe su uso en los planteles educativos, es probable que los niños y adolescentes continúen utilizando estos dispositivos de manera ilimitada en sus hogares. Por ello, consideró que la clave está en generar conciencia entre padres de familia y los propios menores sobre los riesgos asociados al consumo excesivo de redes sociales y aplicaciones móviles.
La presidenta enfatizó que el objetivo no es prohibir, sino regular el uso de celulares en menores de México mediante un acuerdo social amplio. Explicó que el impacto negativo no se limita al ámbito individual, sino que, al generalizarse, afecta el desarrollo de todo el país. Señaló que el reto es mayúsculo, pues se trata de modificar comportamientos profundamente arraigados en la vida cotidiana de las nuevas generaciones.
Para respaldar su postura, Sheinbaum hizo referencia a estudios recientes que documentan las consecuencias del uso prolongado de pantallas en la infancia. Estos informes indican que el acceso temprano y sin supervisión a redes sociales puede interferir con el desarrollo cognitivo y emocional de los niños. La mandataria destacó que la evidencia científica es clara y que debe servir como base para las decisiones de política pública.
La propuesta presidencial incluye la realización de campañas de información dirigidas a las familias. La intención es que los padres conozcan los efectos concretos del uso de celulares en menores de México y puedan tomar decisiones informadas sobre el tiempo de exposición de sus hijos. Sheinbaum insistió en que la regulación debe ser producto de un diálogo abierto con todos los sectores involucrados, incluyendo educadores, especialistas en salud y tecnología.
Un dato relevante que mencionó la presidenta fue una encuesta reciente en la que casi el 70 por ciento de los padres de familia se mostró favorable a alguna forma de regulación. Esta cifra, dijo, refleja una preocupación social compartida y abre la puerta a construir acuerdos viables. La mandataria consideró que este respaldo mayoritario es un punto de partida para diseñar estrategias efectivas que no generen rechazo ni resistencia entre los jóvenes.
Sheinbaum también reconoció que la regulación del uso de celulares en menores de México enfrenta desafíos prácticos, como la dificultad de supervisar el acceso en todos los espacios y horarios. Sin embargo, confió en que la combinación de medidas educativas y tecnológicas puede ofrecer resultados positivos. Mencionó que algunas escuelas ya han implementado protocolos exitosos que podrían servir como modelo a seguir.
La presidenta descartó que su administración vaya a imponer restricciones unilaterales o de manera inmediata. Insistió en que cualquier cambio normativo deberá surgir de un consenso amplio y contar con la participación activa de la sociedad civil. Su enfoque apuesta por la corresponsabilidad entre el Estado, las familias y las propias empresas de tecnología.
En su intervención, también destacó la importancia de fomentar actividades físicas, culturales y recreativas que compitan con el atractivo de las pantallas. La idea es ofrecer alternativas atractivas para que los niños y adolescentes ocupen su tiempo libre en experiencias que contribuyan a su desarrollo integral. Este enfoque preventivo es visto como más sostenible que las medidas coercitivas.
La discusión sobre el uso de celulares en menores de México se ha intensificado en los últimos meses, a raíz de diversos estudios que alertan sobre problemas de salud mental, adicción y bajo rendimiento académico. Sheinbaum se sumó a este debate con una visión pragmática, buscando equilibrar la libertad individual con la protección de los derechos de la infancia.
Las organizaciones de defensa de los derechos de la niñez han recibido con cautela el anuncio presidencial. Algunas coinciden en la necesidad de regular, pero exigen que las medidas no estigmaticen a los jóvenes ni los aíslen de las herramientas digitales que también ofrecen oportunidades educativas. Sheinbaum aseguró que su propuesta tomará en cuenta estas voces.
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