La presidenta Claudia Sheinbaum condenó este viernes la polémica del senador Luis Fernando Salazar por las frases que dirigió al periodista Enrique Acevedo. El caso surgió dos días después de que el legislador de Morena publicara en X un mensaje en el que le decía que iría tras de él por un reportaje sobre la senadora con licencia Julieta Ramírez.
Sheinbaum abordó el asunto en su conferencia matutina. El día anterior ya se había referido a la nota periodística, pero no al tono del senador. Ahora dijo que no está de acuerdo con la forma en que el legislador de Coahuila se expresó y ofreció su solidaridad al comunicador.
La mandataria afirmó que el uso de la red social y las frases contra Acevedo son condenables y no deben pasarse por alto. Reconoció que Salazar eliminó el mensaje y pidió disculpas. Tomó esa rectificación como un llamado a todos los servidores públicos.
Indicó que se puede discrepar de un periodista o de un medio, pero que jamás debe usarse una palabra como amenaza. Con esa postura, tomó distancia del lenguaje de un integrante de su propio partido.
¿Qué originó la polémica del senador Luis Fernando Salazar?
El miércoles 9 de septiembre, Salazar respondió en redes a un reportaje de N+ Focus, de Grupo Televisa, conducido por Acevedo. La investigación señaló que autoridades de Estados Unidos habrían abierto una pesquisa por presunta asociación delictuosa contra Ramírez, aspirante a la gubernatura de Baja California.
El reportaje también indicó que la legisladora habría explorado un acuerdo de cooperación como testigo con el Departamento de Justicia. Ramírez negó la validez del documento y lo atribuyó a una guerra sucia.
El mensaje de Salazar, que después borró, calificó el trabajo como una exhibición del chayote y acusó a Acevedo de mentiroso. El periodista reprodujo la captura y lo denunció como intimidación de un representante del Estado.
En pantalla, Acevedo subrayó que, cuando la respuesta deja de ser una refutación con pruebas y se convierte en un “vamos a ir tras de ti”, el asunto ya no es solo una controversia sobre un reportaje. El comunicador ha documentado el caso en su cuenta de X.
¿Cómo se disculpó el legislador y qué vía legal mencionó?
El jueves 10, Salazar ofreció una disculpa pública. Dijo que la frase se refería solo a la vía legal: acudir a instancias por presunta difamación o daño a la reputación. Admitió falta de mesura y de contexto.
El senador por Coahuila escribió que las palabras tienen consecuencias y que se hace responsable de las suyas. Mantuvo su desacuerdo con el reportaje y le atribuyó inconsistencias. La rectificación apareció en su perfil de X.
Salazar militó más de dos décadas en el PAN y en 2018 se sumó a Morena. El episodio revivió el debate sobre el límite entre la crítica al periodismo y la intimidación desde el poder, en un país donde el ejercicio de la prensa sigue marcado por riesgos.
¿Qué reacciones hubo en el Congreso y en Morena?
La reacción cruzó bancadas. La senadora panista Lilly Téllez pidió a la Fiscalía General de la República investigar las amenazas y pidió a Acevedo extremar precauciones. Diputados de Morena y del PT, entre ellos Alfonso Ramírez Cuéllar y Reginaldo Sandoval, condenaron el mensaje.
Esos legisladores pidieron que el partido dejara claro que no tolera amenazas a periodistas. Algunos hablaron de una posible sanción interna. El presidente de la Mesa Directiva del Senado, Higinio Martínez, reconoció el error de su compañero y dijo que Salazar debía hacerse responsable.
El caso no derivó de inmediato en un procedimiento parlamentario visible. Aun así, la discusión interna dejó en evidencia que el lenguaje del senador no fue respaldado de forma unánime por su bancada.
¿Qué línea fijó Sheinbaum ante la prensa?
Sheinbaum, al tomar distancia del lenguaje de un legislador de su partido, fijó una línea institucional: el desacuerdo es legítimo; la amenaza, no. La presidenta ha difundido sus posiciones oficiales en X.
La polémica del senador Luis Fernando Salazar queda así como un episodio que combina un reportaje impugnado, una frase interpretada como intimidación, una disculpa tardía y un llamado presidencial a no normalizar amenazas contra la prensa.
El gobierno sostiene que los funcionarios pueden cuestionar informaciones, pero no convertir esa crítica en un anuncio de persecución. El periodista, por su parte, sostuvo que el problema no es solo el desacuerdo sobre los hechos, sino el tono que usa un representante del Estado.
Hasta ahora, no hay un procedimiento formal visible en el Senado ni una investigación pública anunciada por la Fiscalía a partir de este caso. Lo que sí quedó asentado es la condena presidencial al lenguaje empleado y la exigencia de que los servidores públicos no cruzen esa línea.
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