Un dóberman de 12 años con una herida en la oreja izquierda se convirtió, el 26 de abril de 2026, en el primer caso oficial de miasis por Cochliomyia hominivorax en la Ciudad de México. El animal llegó a una clínica veterinaria en Topilejo, al sur de Tlalpan, después de una pelea con otros perros. Lo que parecía una herida ordinaria escondía larvas de gusano barrenador del ganado.
Sonaron las alarmas sanitarias en la CDMX
El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) confirmó la presencia del parásito y clasificó el evento como una “incursión”: un caso aislado sin transmisión comunitaria sostenida. La altitud y las condiciones climáticas de Topilejo, argumentaron las autoridades, dificultan que la plaga se consolide en la zona. Hasta el momento no hay casos secundarios detectados.
El gusano barrenador provoca miasis, es decir, infestación de tejido vivo por larvas de mosca. Cuando la mosca deposita huevos en una herida abierta, las larvas se alimentan del tejido sano: generan gusaneras con mal olor, dolor e inflamación creciente. Sin atención veterinaria o médica rápida, las lesiones escalan.
Llega gusano barrenador a la CDMX: qué hicieron las autoridades
Tras la confirmación, el gobierno de la Ciudad de México activó un cerco sanitario en Topilejo y sus alrededores. Brigadas recorren la zona revisando animales y registrando heridas sospechosas. La coordinación corre entre autoridades locales y federales para el monitoreo territorial y el seguimiento de fauna doméstica y de producción.
Por su parte, la Secretaría del Medio Ambiente capitalina (Sedema) reforzó el monitoreo sanitario y distribuyó información entre veterinarios y ciudadanos de la zona afectada. La instrucción a los profesionales del sector: notificar cualquier herida con sospecha de larvas de inmediato. México había salido de este problema en 2019
El país obtuvo la declaratoria de libre de gusano barrenador en 2019. La calma duró cinco años. Desde finales de 2024, reintroducciones en ganado bovino en Chiapas y Campeche forzaron un operativo nacional de vigilancia. En 2025 se documentó el primer caso humano en la capital: un hombre de 70 años con cáncer de piel al que extrajeron larvas y trataron con ivermectina. Se recuperó.
El caso del dóberman de Tlalpan llega en ese contexto: no es el primero en el país, pero sí el primero confirmado en animales de compañía en la CDMX.
Qué hacer si tu mascota tiene una herida
Las autoridades son directas: revisar diariamente a mascotas y ganado. Limpiar y desinfectar cualquier herida. Cubrirla cuando sea posible. Si aparecen gusanos o una herida no cierra, ir al veterinario sin esperar.
Para personas, la recomendación es no manipular larvas ni automedicarse. Ante úlceras sospechosas, especialmente tras viajes a zonas con brotes activos, acudir a servicios de salud.
El parásito no distingue entre un perro de rancho y uno de ciudad. La mosca pone huevos donde encuentra tejido expuesto.
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