Estados Unidos podría imponer nuevos aranceles de Estados Unidos a China del 7.5 por ciento a los productos chinos. La medida se basa en acusaciones de exceso de capacidad de fabricación y se evalúa antes de una cumbre prevista entre Xi Jinping y Donald Trump en septiembre.
La acción elevaría nuevamente los aranceles del segundo mandato de Trump sobre China a alrededor de 20 por ciento. Beijing ha dicho anteriormente que ese nivel es compatible con su tregua comercial con Washington.
Dichas tarifas se suman a otros impuestos aplicados durante el primer mandato de Trump que fueron prorrogados durante la administración de Joe Biden. Sería la acción más reciente de Trump para revivir su agenda comercial proteccionista.
¿Por qué se consideran los nuevos aranceles de Estados Unidos a China?
La Corte Suprema anuló los anteriores aranceles a las importaciones de productos procedentes de China y de decenas de otras economías. La administración busca ahora medidas más duraderas.
Las tasas exactas aún no se han definido. Trump es conocido por plantear exigencias o cambios de último minuto en los anuncios comerciales.
Una opción que se evalúa es anunciar una tasa arancelaria más alta para China, pero suspender parcialmente su aplicación. De esa forma se reduciría la tasa efectiva al 7.5 por ciento.
Beijing y Washington también buscan extender su denominado pacto comercial. Ese acuerdo estableció una tregua de un año que expirará el 10 de noviembre.
¿Qué investigaciones respaldan la posible medida?
En marzo, la administración de Trump inició una investigación sobre más de una decena de importantes socios comerciales. Se amparó en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 por preocupaciones sobre el exceso de capacidad.
Fue una de las dos investigaciones que el equipo del presidente utilizó para sustituir sus aranceles anteriores por otros más permanentes. La otra se refiere al trabajo forzoso.
Funcionarios de la administración esperan publicar los resultados de la investigación sobre exceso de capacidad antes de que Trump y Xi se reúnan en Washington el 24 de septiembre. Los detalles de dicho informe han planteado dificultades jurídicas.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, indicó en julio que la investigación sobre exceso de capacidad tardaría más que la de trabajo forzoso debido a su complejidad. Aclaró que la demora no tenía relación con los esfuerzos por mantener la tregua con Beijing.
¿Cuál es la postura oficial de la Casa Blanca?
Al ser consultado sobre los planes arancelarios, un funcionario de la Casa Blanca afirmó que cualquier anuncio provendrá directamente de la administración. Cualquier información o discusión al respecto debería considerarse especulación sin fundamento.
El enfoque de la administración de Trump hacia China, su principal rival geopolítico, contrasta con su postura frente a algunos de los mayores aliados tradicionales de Estados Unidos.
Si bien el presidente se ha mostrado reacio a romper la tregua arancelaria con China, su administración impuso un arancel de 50 por ciento a miles de millones de dólares en productos canadienses. También ha considerado la posibilidad de anular el T-MEC.
Trump está reconstruyendo la barrera arancelaria que fue anulada cuando la Corte Suprema dictaminó en febrero que sus gravámenes globales, impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, violaban la Constitución.
Los aranceles globales temporales de 10 por ciento expiraron en julio y también fueron considerados ilegales por un tribunal comercial. La administración justifica sus nuevos aranceles globales con base en las conclusiones de sus investigaciones sobre trabajo forzoso y exceso de capacidad industrial.
Los nuevos aranceles de Estados Unidos a China se enmarcan en esta estrategia de reconstruir medidas comerciales tras los fallos judiciales. La posible tasa de 7.5 por ciento busca elevar el nivel general al 20 por ciento.
La cumbre del 24 de septiembre entre Trump y Xi Jinping en Washington se presenta como el escenario clave. Los resultados de la investigación sobre exceso de capacidad se esperan antes de esa reunión.
El representante comercial United States Trade Representative ha señalado la complejidad de la investigación. La demora se atribuye a razones técnicas y no a consideraciones políticas relacionadas con la tregua.
La cuenta oficial del presidente President Donald J. Trump es el canal institucional para eventuales anuncios. Un funcionario de la Casa Blanca insistió en que cualquier información previa debe considerarse especulación.
Donald Trump, a través de su cuenta Donald J. Trump, ha impulsado históricamente una agenda de aranceles hacia China. La medida actual se alinea con esa línea tras la anulación de gravámenes previos por la Corte Suprema.
La tregua comercial de un año expira el 10 de noviembre. Ambas partes exploran su extensión mientras se evalúan los nuevos aranceles de Estados Unidos a China.
La opción de anunciar una tasa más alta y suspender parcialmente su aplicación permitiría alcanzar el 7.5 por ciento efectivo. Esta fórmula forma parte de las deliberaciones internas según fuentes familiarizadas con el asunto.
Los aranceles del primer mandato de Trump, prorrogados por la administración Biden, se sumarían a la nueva tasa. El resultado aproximado sería un nivel cercano al 20 por ciento.
La investigación bajo la Sección 301 sobre exceso de capacidad abarca a más de una decena de socios comerciales. China es uno de los principales focos de esa revisión.
Las dificultades jurídicas en la elaboración del informe han retrasado su publicación. La administración espera tenerlo listo antes de la cumbre de septiembre.
El contraste con el trato a aliados como Canadá queda evidenciado por el arancel de 50 por ciento aplicado a productos canadienses. Con China se mantiene por ahora la cautela para no romper la tregua existente.
La reconstrucción de la barrera arancelaria se justifica en las conclusiones de las investigaciones sobre trabajo forzoso y exceso de capacidad. Estas bases buscan dar mayor solidez jurídica a las nuevas medidas.
Con la posible imposición de los nuevos aranceles de Estados Unidos a China, la administración Trump avanza en su agenda comercial proteccionista. La cumbre con Xi Jinping del 24 de septiembre marcará un momento decisivo en las relaciones bilaterales.
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