Una poderosa coalición en Estados Unidos anunció su oposición a cualquier renovación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) si no se incluyen modificaciones sustanciales. Entre los cambios exigidos destacan mayores protecciones laborales en los tres países y medidas para impedir que China utilice a México y Canadá como vías de acceso a EU.
Estas modificaciones al T-MEC son impulsadas por legisladores demócratas, sindicatos automotrices y siderúrgicos nacionales, así como por organizaciones de defensa del consumidor. La coalición representa a millones de miembros en todo el país y promete ejercer presión legislativa directa.
La llamada “Resolución de Comercio Justo para Familias Trabajadoras” fue presentada formalmente en la Cámara de Representantes. Cuenta con 25 legisladores patrocinadores y el respaldo de organizaciones que suman millones de afiliados.
Una analista de comercio influyente señaló que las políticas comerciales de gobiernos demócratas y republicanos han beneficiado a las grandes empresas. Aseveró que demasiadas decisiones comerciales del actual presidente han sido tratadas primero con empresarios poderosos.
La congresista Rosa DeLauro, redactora de la resolución, afirmó que durante más de 40 años la política comercial estadounidense ha enriquecido a intereses empresariales. Eso ocurrió, según explicó, a expensas de trabajadores, consumidores, pequeñas empresas, granjeros y el medio ambiente.
Otra legisladora, Debbie Dingell de Michigan, mencionó que en su distrito hay plantas siderúrgicas y automotrices cerradas. Denunció que durante demasiado tiempo las políticas comerciales han sido elaboradas por las grandes corporaciones.
Dingell reconoció que el actual presidente hizo campaña contra ese problema, pero indicó que sus aranceles no benefician a los trabajadores. Tampoco han creado, añadió, una economía internacional más justa para la gente trabajadora.
La legisladora enfatizó que el T-MEC necesita ser renegociado sin condiciones. Subrayó la preocupación de que China pueda instalarse en México o Canadá para etiquetar sus productos como norteamericanos y así afectar el empleo estadounidense.
DeLauro agregó que el mecanismo de respuesta rápida dentro del T-MEC ha ayudado a fortalecer sindicatos independientes en México. No obstante, señaló que dicho mecanismo requiere ser fortalecido para lograr las modificaciones al T-MEC que hoy exigen.
La propuesta de reforma incluye 10 puntos. Entre ellos destacan mayores derechos sindicales, protecciones ambientales, medidas para que la política comercial apoye el empleo en EU, y barreras contra el traslado de empleos al extranjero mediante inteligencia artificial.
También contempla disposiciones específicas sobre comercio de medicamentos y productos agrarios. La coalición busca que estas modificaciones al T-MEC sean vinculantes y no solo declarativas.
El representante del sindicato automotriz UAW, Rajiv Sicora, advirtió que movilizarán a más de un millón de agremiados en apoyo a la resolución. Amenazó con que el sindicato no respaldará la reelección de ningún legislador que se niegue a patrocinar la iniciativa.
El sindicato siderúrgico USWA y una organización de protección al consumidor con un millón de miembros se comprometieron a hacer lo mismo. La presión sobre el Congreso estadounidense crece mientras se acerca la fecha de revisión del tratado comercial.
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